Qué hacer un fin de semana en la Tánger de los artistas

Cuenta la leyenda recogida por Plutarco que el fundador de Tánger fue Anteo, esposo de Tingé e hijo de Poseidón y Gea, un gigante a quien dio muerte Hércules, héroe cuya gruta puede visitarse cuando se cruza el Estrecho de Gibraltar. Historias grecorromanas a parte, este enclave costero de Marruecos se me antoja un  buen lugar para comenzar a descubrir los encantos del continente africano, muy especialmente para todos aquellos que no hayan puesto en su vida el pie fuera de Europa pues, aunque sin duda es distinto, no resulta traumáticamente diferente.

Muy bien comunicada con Madrid (con vuelos a precios asequibles y horarios respetables), Tánger es buen lugar para una escapada de fin de semana. Ideal para hartarte a regatear en sus mercados, tomar dulce té con menta en sus cientos de cafés, y visitar localidades más hermosas como Asilah. No esperes una ciudad súper árabe ni impresionantes templos tipo Mezquita Azul porque nada de eso hallarás aquí.

Pero a lo que vamos. ¿Qué puedes hacer un fin de semana en Tánger? Prueba comenzando tu visita en la Plaza del 9 de Abril, lugar donde por lo visto el rey Mohamed V pronunció un histórico discurso allá por 1947, cuando la ciudad aún formaba parte del protectorado español (Tánger pasaría a ser oficialmente Marruecos el 18 de abril de 1960). Una fuente no siempre encendida rodeada de palmeras ocupa el centro de este ágora, antes conocida como plaza del Zoco Grande.

Acércate hasta al árabe Palacio de Sidi Hosni, a las murallas de la Kasbah (en un día despejado podrás ver desde aquí la costa andaluza), a la catedral cristiana levantada en los 60, y a la Gran Mezquita. Eso sí, olvídate de entrar dentro del templo musulmán, de este y de cualquiera, pues el acceso está reservado única y exclusivamente a sus fieles. Contempla la puesta de sol junto el mar mientras caminas por el paseo marítimo o acércate a ver el puerto quizá.

Pero, sobre todo, aprovecha para perderte por las decadentes callejuelas de la Medina, por sus cafés y mercados, y observa la vida pasar alrededor. Tanto en el Zoco Grande como en el pequeño o Petit Socco encontrarás mil y una artesanías que comprar. Si eres capaz de regatear en condiciones (a cualquier precio que te propongan, por barato que te parezca, ofrece la cuarta parte, como muchísimo la mitad) conseguirás alhajas, bolsos de cuero, coloridos calzados y muy buenas imitaciones de All Stars por un puñado de dirhams.

LITERATOS, PINTORES Y MÚSICOS

Los amantes de la literatura probablemente quieran acercarse al mítico Hotel Continental, cerca del puerto y a espaldas del barrio de Dar Barud, donde se alojaran una vez los escritores Jacinto Benavente y Pío Baroja. Escenario además de parte de la novela El tiempo entre costuras, de la española María Dueñas. Por menos de 60 euros podrás hacer noche aquí si te place (yo no tuve el honor, durante mi estancia en la ciudad me quedé en el Hotel Tarik, un lugar que no recomiendo especialmente porque, a parte de no ser céntrico, me intentaron cobrar de más al menos dos veces por servicios que no había utilizado).

Pero no sólo escritores de la talla de Paul Bowles vinieron a Tánger en busca de inspiración. Artistas como Henri Matisse y Eugène Delacroix también se acercaron hasta aquí a ver si se cruzaban con las musas en el laberinto de sus calles. Lo propio hicieron los músicos de  The Beatles y Rolling Stones, quienes gustaban de tomar el té en la escalonada terraza con vistas al mar del escondido Hafa Cafe. Un local abierto desde 1921 con cuyo nombre bautizó Luis Eduardo Aute una de sus canciones. Lo encontrarás en la calle Mohammed Tazi, cerca del barrio de Marshan (mejor ir con luz y, si es en invierno, abrigadito, especialmente si el viento sopla con ganas).

También puedes probar a relajarte en un hammam o baño árabe en el que, si es auténtico, hombres y mujeres no se mezclarán. Para mi la experiencia fue bastante estresante pues, tras discutir treinta minutos en francés con unas mujeres muy poco amigables que querían cobrarme un cantidad exorbitada por el servicio, no conseguí entrar. Tuve que conformarme con estar a la puerta de un autentico hammam en el que me miraron fatal y, he de confesar, pasé un poco de miedo.

Aún con todo, mi primera incursión marroquí me dejó buen sabor de boca y ganas de volver. Así que si tienes unos días libres y un presupuesto limitado considéra Tánger una opción. ¿Lo mejor? Que si te gusta Marruecos puedes repetir, ya sea en esta o en otra ciudad, pues existen muchas conexiones entre este país y la Península Ibérica, varias con precios más que razonables.

AVISO: Durante tu visita tendrás que apañártelas para sobrevivir a decenas de personas que te intentarán vender cosas (no sólo en los mercados), y a otras tantas que harán lo imposible por sacarte los cuartos (en el hotel, en el taxi, en el bar…). Nada que no se pueda solucionar poniéndose muy serio y mandándoles al carajo educadamente. Si eres chica quizá te resulte raro ser la única sentada en el café. ¿Mi mejor consejo? Que, siempre con respeto, ignores los miles de ojos que se clavarán en ti descaradamente y, sobre todo, que procures llevar vaqueros en lugar de minifalda.

#POSTAMIGO

Tánger, lugares de interés, por Jesús Martínez

Escapada a Tánger y Asilah en el puente de mayo, por Calíope Viajes Viencias

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