Gante, la ciudad medieval mejor iluminada del mundo

A caballo entre las grises calles de Bruselas y las casitas de ensueño de Brujas espera sin hacer ruido Gante, una ciudad universitaria que ha sido capaz de mantener su embrujo medieval y modernizarse al mismo tiempo, a buen ritmo y hasta altas horas de la madrugada.

En esta flamenca ciudad que el 24 de febrero de 1500 vio nacer a Carlos V la historia se refleja en los canales, la música suena cuando menos te lo esperas, y el olor de los cucuruchos de fritjes se entremezcla de forma natural con el de gofres y cervezas de primera marca, todos ellos deliciosos caprichos para el paladar.

Más allá de la información turística tradicional, la divertida guía USE-IT propone un sinfín de hitos desde los que abordar Gante, aunque la verdad es que un sencillo paseo por su empedrado corazón, bien en bici o bien a pie (¡cuidado con los tranvías!), justifica en si mismo la visita. Eso y, si el tiempo acompaña, sentarse al sol en Graslei, cerveza en mano, para ver la vida pasar dentro y fuera del canal.

¿Que amanece una mañana fría y nublada? Buen momento para adentrarse en una de las iglesias del casco viejo. Saint Michielskerk, Saint Niklaaskerk o Saint Baafskathedraal, esta última cita ineludible para los amantes de la pintura pues custodia en su interior el Políptico de la Adoración del Cordero Místico obra de los hermanos Hubert y Jan van Eyck.

Si lo religioso no te entusiasma y las alturas no suponen un problema sugiero subir a tocar el cielo desde lo alto del Belfort –campanario-, símbolo supremo de autonomía de la ciudad. Su dragón agradecerá sin duda la visita. ¿Qué tienes vértigo? No pasa nada. El castillo de Gravensteen, tan coqueto como compacto, regala una buena panorámica de las torres y el canal sin necesidad de tener que encaramarse a una azotea.

¿Mercadillos? Los hay a patadas. Como por ejemplo el de segunda mano de ropa, libros, insignias de la guerra y chatarrillas varias de SintJacobs Plein, una plaza donde los artículos tienen precios bastante razonables aunque, muchas veces, son de dudosa calidad (viernes, sabados y domingos de 6:00 a 13:00 horas). Igual o más curioso es el mercadillo de animales que se celebra semanalmente en el centro de Vrijdajmakt donde peces, pájaros y otros bichos comparten espacio durante unas horas los viernes por la mañana.

Para quienes quieran alejarse un rato del mundanal ruido nada mejor que Citadelpark,  muy cerca de la estación de tren de Sint Peters, ya sea primavera, cuando las flores lo inundan de color, o invierno, ideal para caminar o patinar sobre un estanque helado (siempre que las condiciones lo permitan).

En función de nuestro tiempo, presupuesto y apetencia podemos también hacernos una de museos. El SMAK (Stedelijk Museum voor Actuele Kunst) está ubicado casi dentro del parque ya mencinado. Eso si, es un recinto dedicado al arte contemporaeo no recomendado para los amantes de lo clásico que no entiendan por arte una mujer cosiéndose los pies o un hombre pelando cebollas lo cual, siendo francos, es bastante comprensible.

LA IMPRESIONANTE NOCHE DE GANTE

Si Gante te gusta de día espera a verlo de noche. Vuelve entonces al puente de Sint Michael. Mira a un lado y luego al otro. Acabas de disfrutar de una de sus mejores vistas, una que sin duda la hizo merecedora en 2004 del LUCI/PHILIPS city.people.light Award, un galardón que distingue a las ciudades con mejor iluminación del mundo.

Pero no solo de puentes vive el hombre. Además tiene que comer y cenar, ya sea en los elegantes restaurantes de Vrijdajmarkt, en los más asequibles locales de la siempre animada Korenmarkt, o en alguno de los cientos de chiringuitos de comida rápida de Overpoortstraat donde los más jóvenes se alimentan a base de ‘vicky burgers’ y fritangas varias (encontrará algunas sugerencias en Gante, seis restaurantes donde comer o cenar). No puedes irte sin tomar unas fritjes –patatas fritas–, comerte un gofre con azúcar –a lo más con chocolate, el resto de extras son para ‘guiris’–, y probar un par de cervezas diferentes –Duvel, Chimay, Kasteel, Rochfort, etc.

¿Conciertos? Sólo es cuestión de buscar, seguro que hay alguno esta misma noche, por ejemplo, en el Hot Club de Gand, un pequeño local de jazz escondido en un estrechísimo callejón cerca de Groentenmarkt con música en vivo a diario y cañero de Delirium Tremens, una cerveza ‘made in Gent’, concretamente en la Brewery Huyghe ubicada en las afueras de la ciudad (fábrica visitable por cinco módicos euros incluyendo cata de cerveza. Aviso: huele fatal).

Pero si lo que tu quieres es salir de fiesta, ¡Felicidades! Has venido a la ciudad adecuada. En Gante es casi imposible que no encuentres locales de copas, ya sea de lunes a viernes en la zona universitaria, concentrada al rededor de Oveerportstraat (el miércoles es el día grande), o el fin de semana alrededor de su casco histórico (para saber más sobre dónde darlo todo consulta Gante, los 15 mejores bares, tabernas y discotecas). Quienes tengan pocas ganas de dormir no se pierdan la plaza de SintJacobs donde lo mejor de cada casa se da cita viernes y sábados para bailar hasta bien entrada la mañana (si, la mañana, has leído bien).

La verdad es que cuando un lugar está tan vivo y lleno de bicicletas como Gante es difícil definirlo en un puñado de palabras. Si la vida te lleva a Bélgica apúntalo como destino ineludible. Estoy segura de que no te defraudará.

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17 comentarios en “Gante, la ciudad medieval mejor iluminada del mundo

    1. Patina menos de lo que parece 😉 A mi siempre me preocupo más que el hielo se partiera (cosa muy poco alentadora). Para evitar accidentes la policía vigila que el espesor del hielo sea el adecuado para patinar, correr y saltar en el estanque. La próxima vez, ¡anímate hombre! Lo peor que puede pasarte es que te des una ‘culada’.

  1. Qué bonito Gante! Tengo que reconocer que tenías mucha razón cuando me decías que me iba a encantar. Aunque Brujas no se queda corta, pero Gante es especial.
    Hace poco más de una semana que he regresado a Madrid y ya tengo ganas de volver, a ser posible en primavera y con algo más de tiempo para ver más cosas y disfrutar del ambiente de la ciudad 🙂

    1. Más quisiera Brujas… Ja ja ja. Suelen decir que Gante y Brujas son ciudades gemelas, que si vas a una no es necesario ir a la otra, ¡pero sería un crimen pasar junto a Gante y no visitarla! Si tienes oportunidad vuelve cuando haga buen tiempo (igual en julio, en fechas de Gentsenfest, ¡la ciudad se llena de música!), te encantará. Aunque en invierno también tiene su encanto 😉 Me alegra un montón que te haya gustado. Y el próximo viaje qué, ¿a dónde será?

  2. Pingback: Gante - Ciudad de cuento llena de reflejos, luz y agua » FotoEscapada
  3. Gante enamora, pero mucho más por la forma en que lo cuentas. Podríamos considerarla la hermana pequeña de Brujas, modesta y discreta a su lado, pero la verdad es que brilla con luz propia, como descubre tu relato, y rezuma sabor, vigor y encanto en todos sus rincones. Aunque, insisto, al leerte no se si es mi Gante el que me arrebata o tu vivencia la que me seduce.

    1. ¿Hermana pequeña? De eso nada monada. Gante le pega mil vueltas a Brujas y, para muestra, un botón (que bien puede ser este artículo). Me parece muy injusto que Brujas se lleve toda la fama, cuando, en realidad, tiene mucho menos que ofrecer que Gante. No osbtante, por otra parta, quizá sea mejor así. Que la ciudad que vio nacer a Carlos V no pierda su encanto al ser invadida por turistas 😉

  4. Pingback: Día 6: Gante. - Callejeando por el mundo

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