Cuenca, una ciudad encantadora encantada o no

Es decir Cuenca y añadir mi padre ‘la ciudad encantada’ pero lo cierto es que a mi lo primero que me viene a la cabeza al oír ese nombre es casas colgadas. Ahora, después de visitar este coqueto enclave manchego puedo prometer y prometo que encantado no sé si estará pero encantador si que es. Y mucho.

Seguramente es injusto dedicar solo un día a esta capital de provincia declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996, pero un día es ideal para una primera toma de contacto, especialmente si el tiempo acompaña, pues es esta una histórica ciudad fortificada que parece haber sido pensada para perderse cuesta arriba y cuesta abajo (si eres un vago tienes un autobús que te sube y te baja todo el día 8 euros pero, ¡venga ya!).

Nosotros decidimos abordar la ciudad desde uno de sus flancos tras dejar el coche junto a la ribera del Júcar, poco después del cartel de ‘ciudad encantada’ y antes de llegar a la playa de Cuenca, en una maravillosa plaza de estacionamiento gratuita (aunque hay dos aparcamientos de pago, uno abajo y otro en lo alto del casco antiguo).

Desde este punto subimos y subimos hasta alcanzar lo que queda de un viejo castillo del siglo XIII que hoy preside la muy noble, muy leal, fidelísima y heroica ciudad. Una serena panorámica de la zona es la recompensa a vuestra escalada: a un lado iglesias y resplandecientes casitas, al otro el verde Júcar abriéndose paso entre las montañas. Todo sano, bonito y gratis.

Desde aquí todo es bajar (¡bien!). Hacedlo sin prisa, disfrutando de las vistas de los incontables miradores que se van abriendo a ambos lados del camino. Justo a la derecha de la calzada, inmediatamente después de pasar el Hostal Tabanqueta, hay un balcón perfecto para disfrutar del verde bajar del río  y la brisa fresca de la mañana.

Pero lo que todos estáis buscando queda al otro lado. Encontraréis las famosas y en mi opinión sobrevaloradas casas colgadas a la izquieda, justo detrás de la medieval catedral de Santa María y San Julián que, allá por el año 1183, ordenó construir el rey Alfonso VIII, monarca responsable de la Reconquista de esta urbe. Según Wikipedia impoluto templo presenta un planteamiento muy inicial de la arquitectura gótica y, a nosotros, nos ha recordado a la vieja y elegante Notredame de París, eso si, con un piso menos.

El caso es que para ver las hanging houses que dirían los ingleses tendrás que pasar, por ejemplo, bajo el arco de la Casa de la Sirena, a la que llegarás por la Plaza Ciudad de Ronda (aunque hay más caminos para acceder). Una vez allí cruza el Puente de San Pablo y mira para atrás, ¡tachán! Esos tres balcones de madera del siglo XIV suspendidos en el aire son las archifamosas Casas Colgadas. ¿Esperabas más? Yo también.

Aún con todo, la vista desde el otro lado del puente es muy agradable. Eso si, yo arrancaría todos los dichosos candados que, como en Florencia, Madrid y muchos otros lugares de la geografía mundial, aturullan tirantes y barandillas. Definitivamente, los libros de Moccia no han traído nada bueno. Que se acabe esta moda ya por favor.

Algo que me divirtió hasta el extremo fue uno de los artículos vendidos en la Tienda del Palacio. Creía que en materia religiosa ya lo había visto todo, especialmente después de aquel Miracle Jesus encontrado en Candem Town, pero lo hallado en Cuenca ha superado incluso a este divertido muñeco del Salvador con manos fluorescentes que brillan en la oscuridad.

Si has tenido una alegre infancia cristiana seguramente te haga gracia descubrir a Jesusito de mi vida. Si, como lo oyes, según los comerciantes “el primer peluche del niño Jesús con el que los niños podrán jugar, dormir… ¡Sin ningún problema!”. Por 18’95 (20 centímetros), 23’95 (30 cm) o 30 euros (30 cm y una cosa que parece un altavoz, ¿será que habla? “Escucha a Jesusito” reza la leyenda) podrás llevarte tu Jesusito a casa en su bolsa mochila y con un póster de regalo. Y si esto te sabe a poco… ¡Completa el pack con un peluche Virgen María de 25 cm! Vivir para ver.

Todo esto es más que suficiente para dejar Cuenca con muy buen sabor de boca pero, para no correr riesgos, no marches sin tomarte unas cañas y degustar sus especializades típicas. En los locales de la Plaza Mayor encontrarás raciones con todas las delicias gastronómicas de la zona. No puedes marcharte sin probar el ajoarriero, el morteruelo y el zarajo. ¡Deliciosos!

Tras haber disfrutado del paisaje y habernos puesto tibios a morteruelo nosotros nos íbamos más que satisfechos de la ciudad encantada, sin tener muy claro si de verdad está encantada o no, pero seguros de que nos había encantado. Entonces empezamos a bajar y, de repente, comenzó a esconderse el sol posando sus rayos caprichosamente sobre árboles y edificios. Creo que fue entonces cuando empezamos a entender porqué dicen que Cuenca es una ciudad encantada.

#POSTAMIGO

Un fin de semana en Cuenca, por Víctor Ferrando (@Fotoescapada)

Qué ver en Cuenca, por Verónica Martínez (@Vero4Travel)

Trekking en Cuenca, por Anna Salomó

Cuenca en video, por Arantxa BL (Donde me dejes llevarte)

Cuenca, ciudad tallada en piedra, por Mikel Goikoetxea

12 comentarios en “Cuenca, una ciudad encantadora encantada o no

  1. Me encanta cuenca, aunque creo que te has dejado sin ver el 80% de lo que tiene… cosa que suele pasar. Lo de las casas colgadas, sí es posible que estén algo sobrevaloradas, aunque tienen su encanto y un gran museo en su interior. Comer en la Plaza Mayor está bien, aunque se come mucho mejor un poco más arriba, en el Castillo, donde también puedes aparcar y ahorrarte la tremenda subida! Si vuelves, avísame y te cuento algunos trucos de esta ciudad 😀

    Por cierto, la Ciudad Encantada, es un sitio muy interesante para visitar a unos kilómetros de Cuenca, que nada tiene que ver con la ciudad 🙂

    1. Cierto, no he visto ni un 20 por ciento de Cuenca, pero ese 20 por ciento me ha gustado mucho 😀 Lo de tanto en canto es cosa de mi padre. Ya eché un ojo a ‘La Ciudad Encantada’, me quedé con ganas de visitarla. Por eso volveré y, entonces, espero tener todos tus trucos a mano porque me vendrán muy bien 😉

  2. Pues a Cuenca le tengo muchas ganas, en realidad a toda la comunidad porque sólo conozco Toledo. El paisaje me parece impresionante y sobre los candados en los ríos, yo tampoco entiendo muy bien esa moda, jeje y no creo que tirar la llave al río sea muy ecológico, pero bueno, dicen que es “romántico”.

  3. Cuenca capital es preciosa, pero no dejes de visitar la sierra, te encontraras con paisajes alucinantes y una gastronomía excelente, te sugiero visitar el embalse de Chincha ( Vadillos), la hoz de Beteta, lagunas del Tobar, Nacimiento del Cuervo etc etc.
    Creo que vas a necesitar mas de un día para conocer mi tierra. Te esperamos para luego leer tus comentarios..

    1. Muchas gracias por tu recomendación Trini. Queda todo apuntado para la próxima visita. Desde luego que la capital de CUenca es preciosa, pero seguro que la provincia entera está llena de sorpresas maravillosas. Un saludo, un placer que te pases por el blog 😉

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