Pattaya, la cara amable de la ‘Sodoma y Gomorra’ tailandesa

La reputación de Pattaya es bastante turbia. No pocos se refieren a esta ciudad como la Somoda y Gomorra tailandesa por la cantidad de prostitutas y espectáculos de ladyboys (literalmente ‘chicas-chico’) que oferta, un potente reclamo para el turismo nacional y extranjero. Sin embargo, la playa de Bangkok con más rusos por metro cuadrado del país no tiene porqué resultar necesariamente un sitio sórdido.

De hecho, cuando pasé por allí yo no vi referencia alguna a la lasciva vida que le atribuyen, más que probablemente con razón. No diré que Pattaya es una parada ineludible en un viaje a Tailandia, es más, es un punto superprescindible si el tiempo te pisa los talones. Pero si te sobran horas y tienes ganas de escapar del bullicio de la capital me parece una opción excelente: está cerca, tiene costa y cientos de resorts a muy buen precio en los que olvidarse de Babilonia por unas horas.

Una Cristina en Pattaya (Tailandia)

Lo que sigue son ocho actividades y/o sugerencias que es posible realizar en un fin de semana sin estres si se dispone de vehículo propio. No obstante, la oferta de ocio de la ciudad es bastante más grande e incluye un Mini Siam, un acuario y el mercado nocturno al aire libre de Thepprasit (teóricamente operativo vierne, sábado y domingo).

MIRADOR DE KROM LUANG JUMBORN ETC.

Los padres de este almirante debían estar borrachos cuando le pusieron el nombre: Krom Luang Jumborn Khet Udomskdi. ¿En serio? Pues si, en serio es. Aunque seas incapaz de pronunciarlo acude a visitar a este militar que se encuentra en lo alto de una colina que tendrás que subir a pie. Tiene una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad.

Almirante de nombre impronunciable. Pattaya (Tailandia)

Es muy curioso ver como la gente ruega y reza a este señor como si fuera un dios (con incienso, velas, flores y pan de oro) y, una vez cumplidos sus deseos, vuelve para lanzar cohetes en una garita que hay debajo. Así le dan las gracias y le avisan de que la meta fue alcanzada. Entrada gratuita pero imposible acceder con un refresco en la mano, aunque sea comprado allí en la puerta (hay un pequeño bar-caravana)

MERCADO FLOTANTE

Atención adictos a las compras y curiosos. En el mercado flotante de la ciudad encontraréis desde trapitos para lucir chic camino de la playa hasta aleta de tiburón e insectos que degustar. Todo abuen precio, incluso más barato que en Bangkok (aunque no necesariamente). También hay cabritas y peces a los que podrás dar el biberón por el módico precio de 25 baths (0,50 euros), una práctica muy popular en Tailandia que a mi no me convence nada.

Mercado flotante de Pattaya (Tailandia)

Mecado ‘flotante’ significa que las tiendas están construidas sobre empalizadas de madera en el agua y que no pocos barqueros-comerciantes deambulan por sus estanques en busca de comprador o sitio donde atracar. Tu caminarás siempre por sólido a no ser que contrates un paseito en txalupilla. A mi me gustó mucho (¡fue mi primer mercado flotante de Tailandia!). Procura acudir a primera hora de la mañana (sobre las 9:00 horas) para ahorrarte calores y aglomeraciones.

EL SANTUARIO DE LA VERDAD

El Santuario de la Verdad o The Sanctuary of the Truth es un templo budista único, situado a la orilla del mar y aún en construcción que puede visitarse por 500 baths (unos 11 euros). Único, ¿por qué? Porque a excepción de los cimientos es todo de madera tallada. El edificio que se espera terminar en unos 10 años tiene 100 metros de altura por otros 100 de anchura y lo corona una escultura del próximo buda. Sus obras son de muy diversa influencia, lo mismo encuentras dioses indios que motivos chinos, así como temáticas más contemporaneas del arte tailandés (el diseño no está cien por cien terminado, cada día se piensan nuevos relieves. Si quieres podrás ver trabajar al hombre que se los inventa).

Santuario de la Verdad. Pattaya (Tailandia)

La entrada básica puede combinarse con otras actividades como paseo en barco o recorrer el recinto en calesa, entre otras cosas. Elijas lo que elijas todas llevan guía incluido que habla siempre en thai o si le pides en inglés. Mejor lleva pantalones largos para evitar tener que ponerte un pareo horrendo que te prestan. De todas las cosas que vi en Pattaya, el Santuario de la Verdad fue lo que mas me gustó y a lo que más tiempo dediqué (por lo menos tres horas).

NONG NOOCH GARDEN

El Nong Nooch Garden es un jardín tropical lleno de elefantes y otros bichos entrenados para hacer toda clase de trucos. Hay una parte de circo (el espectáculo de los paquidermos: les obligan a pintar, jugar al fútbol, tirar a canasta, coger a turistas a la silla de la reina, etc. A mi no me gustó nada, me resultó muy angustioso porque no estoy de acuerdo con estas prácticas en animales), hay una parte cultural (el espectáculo de danza y combate muai tai que no es ni de lejos el mejor del país pero sirve de introducción a su folklore), y otra de recreo (hay un montón de jardines muy bonitos entre los que pasear o pedaletas para surcar el lago). La entrada de adulto cuesta unos 500 baths y permite el acceso a todos los shows cuantas veces se quiera.

Nong Nooch Garden. Pattaya (Tailandia)

BIRDS AND BEES, CABBAGES AND CONDOMS

Este hubiera sido mi alojamiento el fin de semana que pasé en la ciudad si hubiese tenido camas. No fue el caso y tuve que conformarme con echarle un ojo. El resort Birds and Bees, Cabbages and Condoms es un gran jardín con restaurante y apartamentos que destina gran parte de sus beneficios a la lucha contra el SIDA y a la mejora de las condiciones de las comunidades más desfavorecidas de la zona. Buenas acciones a parte, el sitio es precioso y está decorado con muchísima picardía. No te pierdas el paseo del capitalismo y el del comunismo.

Birds and Bees, Cabagge and Condoms Resort. Pattaya (Tailandia)

Merece la pena pasar por allí a tomar un café o a curiosear, si lo haces con una sonrisa en la cara no parece que les siente mal. El restaurante (al fondo a la izquierda) tiene una vista muy buena de la isla de Lan así como acceso directo a la playa. (NOTA: Si te interesa la iniciativa solidaria los mismo dueños u ong tienen un restaurante en Bangkok en la zona de Sukhumvit).

LA MONTAÑA DE BUDA

Si Mahoma no va a la montaña y la montaña no va a Mahoma, la montaña se la queda Buda. Eso es lo que se debió pensar en esta zona de Tailandia donde hace aproximadamente 20 años cortaron un monte por la mitad para adherirle una áurea silueta de la máxima figura del budismo. Allí lo encontrarás en posición de meditación sobre una inscripción tailandesa, también de oro, que indica el año de su construcción y el nombre que le fue dado. El acceso a este lugar es totalmente gratuito (y a mi me gustó mucho).

La montaña de Buda. Pattaya (Tailandia)

SILVERLAKE VINEYARD

Lo último que esperaba ver en Tailandia es una viña. Si, una viña con vices, uvas y toda la pesca. Pero mira, ahí está, casi a la sombra de la Montaña de Buda así que si te acercas a este rincón aprovecha y para en la Silverlake Vineyard. La entrada al recinto tampoco tiene coste alguno y desde la terraza de su villa (rollo villa italiana) se ve gran parte de la plantación. Si te apetece por unos 15 baths (0,40 céntimos) puedes tomarte un zumo de uva (que no un vino, que también te lo puedes tomar pero es bastante más caro). Llévatelo a los cenadores de la parte izquierda del recinto, molan un montón, casi tanto como la Westfalia decorada con racimos que da la bienvenida.

Silverlake Vineyard. Pattaya (Tailandia)

ATARDECER SOBRE LA ISLA DE LAN

No puedes irte de Pattaya sin ver un atardecer. En este enclave del golfo de Tailandia el sol se esconde por el mar dejando un rastro de colores amarillos, naranjas y rojos, dependiendo de la ocasión. Bueno, bonito y barato. No hay excusa para no disfrutar de él ya sea desde lo alto de algún mirador, a pie de playa o a remojo en la piscina de tu hotel (como por ejemplo la del Golden Cliff House, ¡desde ahí ves hasta la isla de Lan!).

Atardecer sobre la isla de Lan. Pattaya (Tailandia)

CÓMO LLEGAR A PATTAYA. De Pattaya a Bangkok se puede ir de varias formas, pero quizá la más sencilla es en autobús. Puedes coger un autobús a Pattaya desde la estación de Ekamai (en la zona sudeste, llegas fácilmente cogiendo el Skytrain y bajándote en la parada del mismo nombre). El billete de ida son 115 baths (unos 3 euros) y el trayecto es de unas dos horas (depende del tráfico). Tanto para ir como para volver hay autobuses cada 30 minutos. El último autobús de vuelta a Bangkok es sobre las 23:00 horas. ¡Pásalo bien!

Vuelos baratos a Bangkok (Tailandia)

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