Venecia, la ciudad que vio acunar a Marco Polo, Vivaldi y Casanova

La ciudad de los canales es mucho más que la Plaza de San Marcos, el Palacio Ducal, el Mercado de Rialto y el Gran Canal. Cierto es que estos cuatro son lugares emblemáticos que uno ha de visitar y una pena que estén invadidos de turistas casi a cualquier hora del día (¿has pensado en visitar Venecia al amanecer?). Pero, como apunta el sabio refranero español, lo cortés no quita lo valiente. Puede que te guste o puede que no, pero Venecia es indiscutiblemente bella truene, llueva o haga sol.

Ahora, si yo fuese tú, no me quedaría solo con el ‘top ten’ destacado de las guías de viaje. Además me tomaría mi tiempo para perderme en su laberinto de calles y canales, la mejor manera de disfrutar de palacios renacentistas y descubrir tesoros escondidos como, por ejemplo, Acqua Alta, un peculiar establecimiento al que algunos se refieren cariñosamente como ‘la librería de los gatos’.

¿Sabías que el cementerio histórico de la ciudad ocupa una isla entera? Pues si. El campo santo de San Michele, al que se accede en pocos minutos tomando un vaporetto en Fondamente Nuove, es una suerte de fortaleza levantada en mitad de la laguna donde, bajo la mirada de algún que otro visitante, descansan ilustres personajes de la talla del compositor ruso Igor Fyodorovich Stravinsky.

Pero la de San Michele tan solo es una de las más de cien islas sobre las que se articula la que en época moderna fuera Serenissima Repubblica di Venezia. Entre las más grandes se encuentran Murano, Burano y Torcello; la primera famosa por sus artesanías de cristal soplado, la segunda por la calidad de sus encajes de bolillos, y la tercera por conservar el supuesto trono de Atila. De las tres me quedo con la segunda, con sus alegres casitas de colores y sus dulces esse buranèi.

Aunque es muy recomendable tanto por el paseo como por las vistas, no hace falta subirse al barco para disfrutar de los encantos de una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad desde 1987. Puedes llegar a pie hasta la encantadora Iglesia del Redentore, en la isla de la Giudeca, construida por el arquitecto Andrea Palladio una vez superada una peste que asoló la urbe en la segunda mitad del siglo XVI.

Vaya, ¿se te ha hecho la hora del vermú? Relájate en Canareggio, allí donde se abre Fondamenta della Misericordia, buena zona para tomarse un par de spritzs (refrigerio típico del Veneto que mezcla vino, generalmente blanco, con unas gotas de Campari, Aperol o Cynar). En los días de buen tiempo uno puede disfrutar su bebida en la cubierta de un barco que uno de sus bares tiene sobre el canal.

Para los amantes del arte y la arquitectura La Biennale es una cita obligada, así como un espacio de referencia cultural a nivel mundial, siempre innovador y vanguardista. Y es que de Venecia no solo son originarios el viajero Marco Polo, el conquistador Casanova y el compositor Vivaldi. Además la noble urbe alumbró influyentes pintores del renacimiento como Giorgione, Tiziano, Lorenzo Lotto, Sebastiano del Piombo y Tintoretto.

Hasta aquí un par de ideas que dejan constancia de que Venecia es mucho más que un Carnaval y un puñado de basílicas. Súbete a una góndola (si tienes dinero), pasea, enamórate. Si no lo haces no será porque ella no te de razones suficientes para hacerlo.

#POSTAMIGO

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3 comentarios en “Venecia, la ciudad que vio acunar a Marco Polo, Vivaldi y Casanova

  1. Me han gustado mucho tus recomendaciones. Una de las cosas que adoro de los blogs es que no te recomiendan lo típico. Espero poder ir algún día a Venecia, montar en góndola y perderme por las calles, como dices tú, y si además me puedo relajar luego en el Canareggio… Mejor que mejor 🙂

    Gracias por acercarme más a esta bonita ciudad, un besito!!!!

    1. Lo típico se puede ver en cualquier guía, los secretos de la ciudad no 😉 Si vuelves a Venecia mejor que a una góndola (que es más caro que ni sé) toma un vaporetto y hazte una rutita por las islas. ¡A mi me encanto! Y además no está tan atesado de turistas (que también, ¿eh?). Eso si, a tu querido Stravinsky le molesta poca gente, je je je. Me alegro mucho de que la entrada te haya sido útil. Si vuelves por la bella Venecia, ¡ya nos contarás! 😉