Venecia. La ciudad de los canales en 10 imágenes

Siempre que visito Venecia me acompaña el sol, sus aguas no apestan y encuentro coffee take away a precio asequible (un euro y poco). Quizás no surque los canales en una góndola de terciopelo rojo y precio prohibitivo, pero salto de isla en isla en vaporetto de forma rápida y barata. Y puede que no cene en los elegantes y carísimos restaurantes del Rialto, pero meriendo con los pies colgados sobre el embarcadero de Burano, que no Murano, mientras espero sin prisa la llegada del atardecer.

Para qué nos vamos a engañar, me encanta Venecia. Tras un par de visitas a la ciudad que vio nacer a Vivaldi, Marco Polo y Casanova no puedo decir otra cosa que qué preciosa y curiosa es. Si aún no la conoces no sé a qué esperas (no me gusta ser agorera pero los niveles del mar van in crescendo peligrosamente y no tiene pinta de que nadie vaya a molestarse demasiado en pararlos). De momento y hasta entonces he aquí cómo vi yo Venecia a través de mi Instagram. Espero que te guste y, sobre todo, que te anime a visitarla, o sole mio!

Todo es ajetreo bajo el Rialto, el puente más antiguo sobre el gran canal. La construcción que diseñara Nicolò Barattieri allá por 1181 está siempre okupada por turistas que observan absortos la frenética actividad que se desarrolla dentro y fuera del agua. Es esta parada obligatoria, igual que la Plaza de San Marcos y sus alrededores.

Venecia es un laberinto de calles, callejones y callejuelas cuyas orillas separan infinidad de canales. No obstante, no es difícil encontrar carteles que indican las direcciones, aunque luego uno o una sea un poco torpe y acabe donde Botticceli perdió el lapicero. Para evitar el extravío en la medida de lo posible no está demás echar un ojo a las paredes de vez en cuando.

De los miles de comercios que supongo tiene Venecia yo me quedo con la librería Acqua Alta, también llamada librería de los gatos. Un establecimiento regentado por el galante Luigi Frizzo donde los tomos descansan bajo los perezosos mininos que por allí campan sus anchas. Probablemente el único lugar del mundo donde asomarse a la ciudad encaramado a una escalera de libros sin necesaidad de pagar entrada.

Sobran las palabras para comentar la salida de indencios de Acqua Alta. Espero no tener que usarla nunca. A mi me gusta más su lado seco, el que está lleno de felinos, bañeras y góndolas llenas de libros que firman ilustres plumas como las de Dante o Shakespeare, entre otras.

Los mercados de esta y de todas las ciudades del mundo son, por lo general, lugar de encuentro con lo cotidiano y lo local. En la capital del Véneto están llenos de pájaros, literalmente. También de infinidad de productos frescos y de tenderos que vocean sus virtudes a los cuatro vientos.

¿Estarán los italianos dispuestos a darlo todo por la pasta? Si toda es así de patriótica y simpática puede que si, aunque sospecho que justo este modelo de macarron a la bandera es más para cazar turistas que para llenar el estómago de los locales. Con todo, ¡qué majillo!

La isla de San Michele o isla de los muertos acoge el cementerio histórico de Venecia y se encuentra a cinco minutos del centro de la ciudad. En este fortificado camposanto descansan figuras de la talla de Igor Stravinsky y se encuentra la Chiesa di San Michele in Isola de Mauro Codussi que, en 1469, se convirtió en la primera iglesia renacentista veneciana. Un lugar ideal para escapar del bullicio que provocan los turistas.

Mi último gran descubrimiento de Venecia, formada por 118 islas unidas por más de 400 puentes, fue Burano, una isola situada más allá de Murano. Más tranquila y silenciosa pero igual de colorida que su prima la del cristal, se caracteriza por sus calles llenas de galletitas dulces, encajes de bolillos y aparejos de pescadores.

He aquí un atardecer cualquiera sobre el embarcadero de Burano, una localidad que un día estuvo habitada por oriundos de las regiones del norte de Italia, muchos de ellos longobardos. De hecho, en la vecina y diminuta isla de Torcelo uno puede aún sentarse en el mismísimo trono de Atila, supuestamente.

Una vuelve a casa cuando el cielo empieza a oscurecer. Se encuentra entonces a bordo de un vaporetto sobre algún punto de la laguna véneta, disfrutando del espectáculo que viene a traer la noche a bordo de uno de estos cruceros low cost que la surcan a todas horas del día.

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2 comentarios en “Venecia. La ciudad de los canales en 10 imágenes

  1. Muy chulas, Cris!
    Me han encantado!! Sobre todo la de «salida en caso de incendio», jajaja.
    Venecia es una ciudad que a mí también me encanta, aunque sólo he podido visitarla una vez y durante un par de días… Últimamente me están entrando muchas ganas de regresar a Italia!

    Muchos besotes! 🙂

    1. ¡Gracias Cris! A ver si pronto vemos ‘Birmania en tu Instagram’ 😉

      Pues yo creo que regresaré el año próximo a Italia si no antes. La última vez me quedé con ganas de subir a las Dolomitas. A ver si en 2014 puedo. ¡Cruzo los dedos!

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