Relájate en la balnea romana del Balneario de Solares

A finales del siglo V a. C. los romanos recogieron el testigo dejado por la tradición de gimnasios griegos, la perfeccionaron y comenzaron a construir un montón de instalaciones acondicionadas para el ejercicio físico y los baños de agua fría, templada, caliente y vapor. Así nacieron las thermae públicas y las balneas privadas, una idea que afortunadamente hemos sabido conservar hasta el siglo XXI.

No hace falta ir muy lejos para disfrutar de una buena balnea romana. En el Hotel Balneario de Solares, a 18 kilómetros de Santander, tienen una muy agradable con un circuito de contrastes ideal para relajarse a remojo en las terapéuticas aguas bicarbonatadas, cloruradas, cálcicas y sódicas del cántabro manantial de Fuentecaliente.

La experiencia comienza tras dejar el albornoz en un rinconcito de la luminosa sala privada donde unos colgadores hacen las veces de apodyterium (vestuario). La primera parada es el laconiumbaño de vapor. Tras 10 minutos en esta sauna se pasa a un coqueto frigidarium (piscina de agua fría). ¡Pero nada de asustarse! El ‘agua fría’ está a 24 grados, calentísima si uno está acostumbrado al gélido Cantábrico.

Hecha la inmersión en agua fría -puede durar hasta 5 minutos en función del aguante de cada uno- toca sumergirse en el caldarium (piscina de agua caliente). En su acogedora labra, a 38 grados y arropado por una cálida luz rojiza uno puede seguir olvidándose del mundo 10 minutos más. Si te agobia esta temperatura no pasa nada, puedes alternar este baño con otros en el frigidarium tantas veces como quieras. Sin duda una práctica excelente para mejorar la circulación.

Superadas las etapas de laconicum, frigidarum y caldarum toca darse una ducha para acceder a la sauna seca o finlandesa donde, a 80 grados y sobre bancos de madera, se eliminan las toxinas que fastidian a nuestro organismo. Otra vez si uno se agobia puede salir, ducharse y volver a entrar para unos cinco minutos después pasar a la fuente de hielo (que complementa los servicios de frigidarium) y, de ahí, directamente a la piscina de flotación del centro de la sala. Quince minutos de relax a 34 grados, la misma temperatura de la piscina Hidrópolis (fuera de este recorrido). Una gozada.

El circuito termal termina con un ratito de reposo e hidratación, primero en la planta baja dentro de una envoltura de aroma (te rocían con un spray que huele a flores y después, ¡te envuelven en papel de aluminio cual bocadillo! Se siente mejor de lo que se escucha), después en la parte superior de la balnea ya abrigadito en un albornoz y acompañado por una infusión a elegir y una brocheta de frutas. En total una hora y media de paz de la que saldrás totalmente renovado. ¡Listo para seguir comiéndote el mundo!

Viaja en mi Mochila en directo a través de  Twitter,  FacebookInstagram y YOUTUBE. Si lo prefieres, suscríbete al boletín mensual y recibirás la información más relevante por e-mail una vez al mes. Todas y cada una de las opciones son válidas, gratuitas y contribuyen a que esta web pueda seguir generando contenidos. Apúntate, ¿a qué esperas?

*   *   *   *   *   *   *

CÓMO ENCONTRAR SEGUROS DE VIAJE BARATOS

Deja un comentario