Rishikesh, puerta del Himalaya y capital mundial del yoga

Rishikesh encarna para mi todo lo que muchos occidentales esperan de la India: Ganges, espiritualidad, comida picante, naturaleza, yoga y calma (relativa). De hecho, es el mejor lugar que conozco para comenzar una ruta por el vasto subcontinente indio sin sufrir un shock cultural brutal. “Todos los aviones que llegan a la India deberían aterrizar en Rishikesh. Una semana aquí para adaptarte y luego ya que te dejen ir donde quieras”, opinaba Laia, una simpática catalana que conocí al día siguiente de llegar a la puerta del Himalaya de Garhwal. Comparto plenamente este sentir. No lo podría haber resumido mejor.

Rishikesh. Vista del Ganges, el Lakshman Jhula y el templo de Trayambakeshwar o Tera Nabzuk con el Himalaya de fondo (Dehradun, Uttarakhand)

Rishikesh es un lugar muy adaptado al visitante. En ella es fácil sentirse cómodo, atendido y seguro y, mal que bien, casi todo el mundo sabe hablar algo de inglés con lo que la comunicación no supone un problema. Por eso mismo no resulta el lugar más indio de la India, pero a todo recién llegado le resultará exótico. Al fin y al cabo sigue estando en un país para muchos lejano y misterioso.

La ciudad se encuentra en el distrito de Dehradun, en el estado de Uttarakhand, al noreste de la India, a unos 225 de Nueva Delhi (ocho horas de autobús) y 25 de Haridwar (30 minutos en rikshaw). Su población supera los 100.000 habitantes aunque, en el día a día, parecen muchos menos si uno hace vida entre Lakshman Jhula y Ram Jhula. El grueso de sus locales se asienta en torno a la zona de Maya Kund, donde se encuentra el ghat Triveni, mientras que los foráneos suelen escoger las orillas entre Lakshman Jhula y Ram Jhula, dos impresionantes puentes que cruzan el Ganges, el río más sagrado del hinduismo que parte en dos el asentamiento.

Yoga, aventura e historias de los Beatles es lo que los viajeros suelen venir buscando por estos lares pero, a parte de estas actividades, la localidad cuenta con otros atractivos. Si decides venir no puedes dejar de visitar el Trayambakeshwar o Tera Nabzuk, un enorme templo de trece alturas dedicado a Shiva. Cada día decenas de peregrinos y escolares venidos de toda la región cruzan el Lakshman Jhula para llegar hasta su puerta. Es una gozada verlos desfilar ataviados con sus chubasqueros de colores en época de monzón. Parecen ordenadas hormiguitas multicolor. Pero también los monos utilizan este paso y los que cuelgan por la tarde de sus tirantes no parecen simpáticos precisamente.

ARTII DE PARMARTH

Seguramente te guste asistir a un artii en el ghat de Parmarth. En estos escalones cada tarde a eso de las cinco o seis tiene lugar una ofrenda de velas y flores a la madre Ganga (el río). Es algo muy colorido y vistoso que comparten indios e indias de todas las edades. No dudarán en invitarte a participar si te colocas respetuosamente entre ellos (no te preocupes, no tienes que cantar, basta que menees la vela en círculos como ellos). Una estatua enorme de Shiva en actitud de meditación sobre el río supervisa este ritual al que se accede descalzo. No te pierdas el mono gigante de la entrada, al lado opuesto del ropero de zapatos.

Artii en el ghat de Parmarth. Rishikesh (Dehradun, Uttarakhand)

Disfruta con un ojo del artii de Parmarth pero vigila con el otro los homa, homam o havan que al mismo tiempo se realizan bajo los arcos del ghat. Los homa son una práctica rishi en la que se ofrecen ciertos elementos a un fuego considerado purificador para ganarse el favor de la divinidad. Este acto es ya más íntimo pero a nadie se prohíbe observar con discrección.

A la misma hora y casi todos los días se realizan también ceremonias en el ghat de Laskhman Jhula. Estas son más una atracción turística que una manifestación religiosa-cultural real, no es raro que haya más extranjeros que indios en ellas y, desde luego, cuentan con muchos menos participantes que las de Parmarth. Con todo son agradables a los sentidos aunque apenas tienen que ver con el espectáculo que ofrece un artii de verdad.

Mesas para la ofrenda en el ghat de Lakshman Jhula. Rishikesh (Dehradun, Uttarakhand)

EL ASHRAM DE LOS BEATLES

Muchos han sido los visitantes de Rishikesh pero los cuatro de Liverpool son probablemente los más famosos. Los Beatles pasaron por aquí el invierno de 1968 para meditar de la mano de Maharishi Mahesh y, ya de paso, componer unas cuantas decenas de canciones, algunas de las cuales se dice que integraron su singular White Album, el de Helter Skelter, Revolution y Back in the URRS.

En la actualidad, el complejo donde pasaron su tiempo en la India John, Paul, Geroge y Ringo se puede visitar. Aunque la selva se come el ashram a bocados es posible pasear cómodamente entre sus más de 80 garitas de meditación, incluso entrar en alguna (como en la 8 y la 9. Una de ellas tiene pintadas chulas en la parte superior), así como en sus guest houses.

En la planta baja de uno de estos edificios se encuentra un hall de meditación lleno de alusiones a los músicos ingleses y a distintos gurús. En otra de las casas de huéspedes podrás subir al tejado donde cuentan que los británicos solían hacer sonar su música. No obstante, no esperes gran cosa del llamado ashram de los Beatles, su estado es bastante lamentable.

YOGA, MEDITACIÓN Y MEDICINA AYURVEDA

Muchos se refieren a Rishikesh como la capital mundial del yoga por su importancia e influencia en el devenir de esta práctica físico-espiritual. De ella son naturales o están asentados infinidad de gurús y en ella tiene lugar el Festival Internacional de Yoga, una convención anual de una semana de duración que organiza el Parmarth Niketan Ashram.

En cualquier otra época del año no pasará desapercibido para ningún visitante que la ciudad está plagada de ashrams y centros de meditación, y que una de las actividades más populares es atender a clases de yoga, en cualquiera de sus modalidades. Una clase esporádica de iniciación al yoga puede costar entre 100 y 200 rupias (1,5 y 3,5 euros, aproximadamente). Como el tema del yoga es complejo y muy específico está abordado con detalle en el artículo ¿Merece la pena hacer yoga en Rishikesh (si no tengo ni idea de yoga)?

Mujer bañándose en el Ganges. Rishikesh (Dehradun, Uttarakhand)

Además de centros de meditación y ashrams, también encontrarás en este lugar multitud de establecimientos de medicina ayurvédica. Con más de 5.000 años de historia a sus espaldas, el ayurveda es uno de los sistemas de sanación más antiguos del mundo y basa sus técnicas en la utilización de raíces y plantas medicinales para confeccionar medicinas. Yo no tengo conocimientos suficientes para decir si la medicina ayurveda es efectiva o no, pero cierto es que resulta muy popular en India, que muchos habitantes la utilizan con regularidad para tratar sus dolencias y que el Gobierno de la India subvenciona centros y estudios de esta disciplina.

RAFTING Y RUTAS DE MONTAÑA

Alrededor de la práctica de deportes de aventura se ha desarrollado una gran industria en Rishikesh. Aunque se puede llevar contratada una experiencia desde casa, creo que lo mejor es llegar a la ciudad y visitar los diferentes negocios que las ofertan. Pregunta, investiga y regatea, así podrás realizar lo que realmente quieres en las condiciones que deseas, tanto de trato como de precio. Es algo muy común y no hay problema con ello.

Fantásticas infraestructuras indias para acceder al Himalaya (Dehradun, Uttarakhand. India)

La mejor época para hacer rafting en esta zona de la India es de marzo a septiembre, aunque en el caso del montañismo la cosa cambia. No es imposible realizar un trekking por el Himalaya en agosto, en pleno monzón, pero puede ser que la ruta que deseas hacer esté cerrada por lluvias, incluso que se haya caído la carretera (como me pasó a mi).

No obstante, Rishikesh es un punto de partida perfecto para subir al nacimiento del Ganges en el glaciar Gangotri, o visitar zonas más altas y lejanas como por ejemplo Ladakh. Existen infinidad de rutas, otro tema extenso que merece un artículo independiente (proximamente).

COMPRAS Y RELAX

Por haber tantos turistas en comparación con otros lugares de la India, Rishikesh es a la vez buen y mal sitio para hacer compras. Es bueno porque hay mucho comercio, buenos artículos y más variedad que en otros lugares, y malo porque al haber más extranjeros los precios pueden ser más caros que en otras tiendas y mercados.

Comprando opérculos (ojo de Shiva o ojo de Santa Lucía) en Rishikesh (Dehradun, Uttarakhand. India)

Aún así las cantidades a pagar siguen siendo asequibles para el bolsillo europeo y latinoamericano (ni que decir para el anglosajón) y el regateo es una práctica aceptada. Se oferta una gran variedad de productos textiles y relacionados con el mundo del yoga, además de semillas (como la rudraya), gemas, piedras semipreciosas y preciosas incrustadas en joyería o no, y multitud de música y libros indios, muchos de ellos en inglés. También tienes los souvenirs más típicos y horteras del mundo.

Pero si a algo me aficioné yo durante mi estancia en Rishkesh fue a desayunar, comer y cenar en las terrazas que ocupan la orilla del Ganges. Sí, esto es más de guiri que ni sé, pero era un auténtico placer ponerte como el Kiko tirado sobre los cojines de los bares, con excelentes vistas al río, charlando despreocupadamente con otros viajeros, haciendo música o, sencillamente, viendo a la gente bañarse en el Ganges o la vida pasar en general. Solo por eso me hubiera quedado un mes más en esta ciudad por la que recomiendo pasar sin prisas.

Desayuno indio: chapati, con ‘yogurt’ y aliño picante. Rishikesh (Dehradun, Uttarakhand)

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5 comentarios en “Rishikesh, puerta del Himalaya y capital mundial del yoga

  1. Hola Cristina! gracias por tu artículo, me ha gustado mucho. Próximamente visitaré la India y me encantará conocer Rishikesh; cuántos días consideras adecuados para conocer la ciudad?
    También me gustaría saber el medio de transporte más conveniente para trasladarme de Rishikesh a Delhi.

    Saludos!

    1. Hola Paola:

      Pues depende un poco de lo que quieras hacer en Rishikesh, pero yo le echaría un par de días si quieres hacer un poco de hiking, yoga, explorar, relajarte…

      Respecto a como ir de Rishikesh a Delhi… Mmmm… Creo que tienes dos opciones: o ir en tren (hay pocos trenes y son lentos) o ir en autobús (yo volví en autobús, tardamos como 7 horas). Otra opción es que te pilles un conductor privado (más caro, pero si vais varios quizá os salga a cuento, será más rápido) o que bajes a Haridwar (a treinta minutos en taxi, ¡ese pueblo merece mucho la pena! Yo no me lo perdería, está antes que Rishikesh si vas desde Delhi) y te cojas el tren desde ahí (también largo y lento, pero hay más trenes). Hagas lo que hagas, ¡pásalo bien!

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