10 aventuras para disfrutar del norte de Noruega

Laponia es el norte con mayúsculas. Otra historia. Otro planeta. Otra vida. Un mundo blanco de mercurios invertidos y nieves por estrenar. Un terreno inhóspito de belleza incontestable esculpido por fiordos aquí y allá. En invierno el norte de Noruega es una experiencia, una aventura, un desafío. Un viaje solo para aquellos que estén dispuestos a enfrentarse al frío.

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¿Es posible disfrutar de un lugar, visitarlo y conocerlo, hacer excursiones y turismo, cuando la temperatura juega muy por debajo de los cero grados? La respuesta es sí, es posible. De hecho, forma parte de su encanto. El viaje al norte de Noruega debe ser en invierno, sin ninguna duda, porque es entonces cuando aquellas latitudes se vuelven terriblemente exóticas.

El truco para sobrevivir a mucho bajo cero es ir correctamente abrigado, ni más ni menos. Sin miedo pero con respeto al tiempo, en lo más alto del hemisferio norte las posibilidades se revelan casi infinitas. Con un presupuesto generoso, no habrá sueño que no puedas cumplir en Laponia noruega, salvo quizá tropezarte con la escurridiza aurora boreal. Para que empieces a soñar desde ya, ahí van diez planes para un destino heladamente peculiar. Tú decides por cuál empezar.

1. VIAJAR EN HURTIGRUTEN

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Hurtigruten no es un barco, es una flota de barcos que navega en diferentes direcciones. Una de sus rutas conecta todo el año Noruega de norte a sur, de Kirkenes a Bergen y viceversa. Cada uno en su estilo, los barcos de Hurtigruten son una suerte de crucero sin fiestas hawaianas ni música del verano; naves de grandísimos ventanales pensadas para la contemplación y la continua comunicación de los remotos puertos noruegos.

Hurtigruten es a la vez una atracción y un medio de transporte, un viaje en sí mismo y una forma de avanzar sin dejar de disfrutar de los fiordos helados. A los jubilados europeos les encanta y a ti también te encantará si lo que buscas es paz, tranquilidad y un agradable paisaje invernal. Yo lo amé y a mi ni siquiera me gusta viajar en barco.

Aunque a priori pueda antojarse lento y caro, el Hurtigruten puede ahorrarte tiempo y dinero. Si encajas bien tu viaje puedes librar una o más noches de hotel, así como varios vuelos con sus correspondientes esperas y desesperas. Si elijes bien tu barco, lo mismo hasta acabas viendo la aurora boreal desde el jacuzzi de su cubierta.

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Para ahorrarte tiempo te diré que el jacuzzi que reposa sobre estas lineas se encuentra en la cubierta del Hurtigruten MS MidnatsolDurante mi viaje lo tuve solo para mi. ¡Vivan los jubilados ingleses que se van pronto a dormir! Importante si ya te estás viendo a remojo en esa bañera: antes de reservar un billete en un Hurtigruten comprueba dos veces en qué barco lo estás comprando porque no todos los barcos tienen las mismas características ni incluyen los mismos servicios (de hecho, la mayoría no tiene jacuzzi).

Todos los tiempos y precios de Hurtigruten están en su página web. Si no entiendes ni papa de inglés, tienes mucha información en la página Hurtigruten Spain. Quede claro que si yo tuviera que comprar un billete de Hurtigruten lo compraría en la página oficial de Hurtigruten (la que viene en inglés y noruego, la que he enlazado primero).

2. IR A CABO NORTE EN MOTO DE NIEVE

Pasé los primeros 30 años de mi vida sin saber que existían las motos de nieve y al final, ¡cómo es la vida! Acabé llegando en una moto de nieve a Cabo Norte. Yo desconocía que se pudiera llegar así hasta el fin del mundo, pero me agarré a mi amigo Yves y no quiero saber a cuántos kilómetros por hora alcancé el monumento que decora el mirador de este hito europeo.

En realidad el cabo más al norte de Europa no es Cabo Norte, sino otro cabo que está un pelín más al norte. Ambos salientes están al lado, se miran de reojo, son casi gemelos. Centímetro arriba, centímetro abajo una vez allí poco importará. Lo habrás hecho, habrás llegado, habrás encontrado el norte. Disfruta el camino y la brisa al llegar, calienta el cuerpo con un café en sus instalaciones subterráneas y alucina con la capilla que allí hay dedica al rey de Tailandia. ¿De Tailandia? Sí, has leído bien, al rey de Tailandia, ¡toma ya!

Ojo, hay más formas de ir a Cabo Norte. También hay atobuses, pero si pretendes ir en autobús entérate bien de sus horarios y condiciones, especialmente si vas en invierno y con el tiempo justo. Insisto, si vas a ir por libre a Cabo Norte te recomiendo que te informes muy bien de cómo llegar antes de ir. Por lo general en Noruega los transportes son de aquella manera, y aquella manera es mucho menos frecuente y económica de lo que te gustaría. Dudo mucho que el autobús a Cabo Norte pase cada cinco minutos.

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Destinasjon 71º Nord es una de las compañías de excursiones de Honningsvång, parada Hurtigruten y pueblo más cercano a Cabo Norte, casi seguro el lugar donde harás noche si vas a hacer noche en esta zona. Allí dejé trabajando a mi amigo Yves.

Pregunta por Yves si decides contratar algún tour o actividad con Destinasjon 71º Nord (hacen de todo, lo mismo te llevan a Cabo Norte en quad que en autobús, que te sacan en barco a pescar cangrejo rey o te montan una cacería de aurora boreal). Yves es con diferencia uno del los mejores guías que he visto en mi vida, y te aseguro que a lo largo de mi carrera he disfrutado y sufrido muchos guías. Además habla un montón de idiomas y, aunque no lo suela admitir, se defiende más que bien en español. Si tienes la suerte de ir con él, seguro que la excursión merece la pena (si tienes que elegir entre él y otro guía no lo dudes, ¡elígele a él!). Si lo ves no olvides darle recuerdos de mi parte. Ay, qué majo que es Yves 🙂

3. CONDUCIR UN TRINEO DE HUSKIES

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Un husky tirando de un trineo es un husky feliz. A mi no me quedó ninguna duda después de acercarme con más que reticencia a esta actividad, pensando que explotaban a los perros para disfrute de los turistas. De corazón creo que no, que los animales están deseando tirar de los trineos (que puede que me equivoque, tampoco me pasé un mes con los perros). Si no te lo crees compruébalo por ti mismo, observa como los animales que tienen que esperar turno para salir –no todos los perros salen a la vez, generalmente unos corren y otros descansan–, se quedan llorando desconsolados. ¡Están tristes porque a ellos no les toca salir a jugar! Si no lo veo no lo creo.

La experiencia de correr por la nieve en un trineo de perros, de conducirlo tú mismo si el musher se enrolla, es una gozada de día y de noche, cuando al abrigo de un frío manto de estrellas uno sueñan con cruzarse en el camino a la aurora boreal. Esto último ocurre raras veces, pero ocurre. De día o de noche no olvides abrigarte muy bien antes de subir a un trineo tirado por huskies. El asiento del trineo no está precisamente calefactado. Aquí puedes ver a los perros tirando de un trineo (con un señor encima que debe pesar mil kilos).

4. HACER UNA RUTA CON RAQUETAS

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Hasta que visité Laponia noruega, en la vida me había calzado yo unas raquetas de nieve. Tenía experiencia cero, y si te digo la verdad ganas las justas. Pues resulta que luego me encantó, hasta diría que hacer una ruta con raquetas de nieve fue una de las cosas que más me gustó de mi primer viaje al norte de Noruega.

Usar raquetas de nieve es mucho más fácil que esquiar, es más o menos el equivalente a hacer senderismo con el calzado indicado para mucha nieve. Son ideales para disfrutar de la nieve virgen en grupo. Más aún, solo o acompañado te dan la oportunidad de explorar por ti mismo, de tener cierta autonomía en un terreno de entrada hostil. Y, por si esto fuera poco, es una de las actividades más económicas que puedes contratar (desde luego es más económica que una excursión en moto de nieve o en trineo de perros).

Por cierto, ¿sabes que aquellos fiordos que la corriente del golfo no alcanza (simplificando mucho, los que están a la derecha de Cabo Norte, dirección Rusia) se congelan en invierno? Unos se congelan más y otros se congelan menos menos, pero en el caso de que estén bien congelados, como suele ser el caso del fiordo que baña Kirkenes, podrías pasearte por ellos con raquetas de nieve. Acostumbrada a los fiordos líquidos, ver y caminar por el fiordo helado me causó mucha impresión. Mola andarlos, ¡pero procura hacerlo con sol!

5. DORMIR EN UN HOTEL DE NIEVE

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No es común encontrar hoteles de nieve por el mundo, pero hallarás uno en Kirkenes si visitas esta localidad parada Hurtigruten en la frontera con Rusia cuando el frío apriete más. El Snow Hotel de Kirkenes, en español el Hotel de Nieve de Kirkenes, se esculpe al final de cada año para fundirse al acabar la temporada. Bailarines, animales, flores y obras icónicas de la arquitectura mundial decoran sus más de 20 habitaciones heladas.

La experiencia típica de dormir en este hotel de nieve incluye cena –en un comedor calentito y normal, con platos normales y comida caliente–, tour por las diferentes cámaras para ver las distintas obras de arte, chupito en un bar de hielo (que hace las veces de lobby del hotel) y dormir en una habitación helada. El desayuno al día siguiente y todos los calcetines de lana y pasamontañas que quieras ponerte están incluidos también.

¿Se pasa frío durmiendo en el Hotel de Nieve de Kirkenes? En principio no, no se pasa frío durmiendo en el Hotel de Nieve de Kirkenes. Aunque las paredes de la habitación son de hielo, tú duermes sobre un colchón normal dentro de un saco preparado para soportar temperaturas bajo cero. Eso sí, colchón y saco de dormir reposan sobre una estructura también de hielo. Dormir con gorro, guantes y un extra de calcetines puede ser una buena idea. Como siempre, depende de lo friolero o friolera que tú seas. Hay gente que no lo necesita y hay gente que sí (yo dormí con gorro, guantes y de todo). Sea como fuere, si a la mañana te despiertas con los pies fríos no hay problema, ¡puedes tomar una sauna antes de desayunar!

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El Hotel de Nieve de Kirkenes puede ser una experiencia en sí misma o una multiexperiencia. En este lugar no solo podrás dormir en hielo o en unas cabañas preciosas con vistas a la Navidad (lo normal es hacer la gracia de dormir una noche en la habitación de hielo y el resto de tu esencia pasarlo en un sitio mucho más calentito). Además podrás hacer excursiones para ver la aurora boreal o la frontera con Rusia; ir en trineo de perros (allí mismo tiene casi 100 perros, y casi todos los inviernos nacen cachorros que no corren pero son muy monos); salir a pescar y comer cangrejo rey u otras cosas que viven en el fiordo (hasta que tu las pescas); ver y con suerte acariciar renos (tienen renos justo detrás de la recepción, viven allí); o hacer una ruta con raquetas de nieve (el entorno que rodea el hotel es nieve virgen, arbolillos, etc. Saldrás de las instalaciones con las raquetas puestas).

En un terreno hostil dónde las comunicaciones no son ni fáciles ni baratas en invierno, este hotel-resort-un-poco-de-todo puede ser una buena inversión, tanto en tiempo como en dinero. Y, por si esto fuera poco, su plantilla está integrada por jóvenes de todo el mundo. Con un poco de suerte hasta hay alguno que hable español.

6. CONVERTIR EL AGUA EN NIEVE

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¿Sabes esos videos en los que un mengano sale a la calle con un termo, lo abre, lanza el contenido al aire y de repente el líquido salta volviéndose nieve? Esto es algo al alcance de todo el mundo, algo bueno, bonito y barato que se puede hacer en el norte de Noruega cuando hace un frío que pela. Solo necesitas que el termómetro marque mucho bajo cero (como -20 o así), un sitio para calentar agua y un termo para introducirla una vez caliente. Calientas el agua, la metes en el termo, sales a la calle, abres la tapa y lanzas el contenido lo más alto que puedas. Et voilà! Magia.

Si de nuevo necesitas ver para creer pincha aquí y verás cómo hice magia yo. Si quieres más puedes ver este otro video, en él hacen magia de noche mis amigos.

7. ACARICIAR UN RENO

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Aunque la comunidad de renos salvajes más grande de Noruega se encuentra muchos kilómetros al sur de su Laponia, en el parque de Hardangervida, es quizá aquí en el norte donde más fácil se encuentran renos con los que poder interactuar. En Laponia noruega existen granjas de renos visitables. Además, algunos hoteles como el Hotel de Nieve de Kirkenes tienen renos pastando alrededor (como atracción, no es que los renos acostumbren a pastar alrededor de los hoteles).

En el caso de que encuentres renos en tu camino, recuerda siempre interactuar con ellos con cuidado, molestándoles lo menos posible. Su misión no es entretenerte, aunque te faciliten el acceso a ellos por eso. Acarícialos con mimo si se dejan acariciar, dales de comer si es lo que toca o mejor, limítate a verlos sobre la nieve, su hábitat natural.

8. COMER CANGREJO REY O PESCAR EN EL HIELO COMO UN ESQUIMAL

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Las excursiones para pescar y/o comer cangrejo rey –que de rey solo tiene el nombre, el que se lo puso fue un genio del marketing– tienen mucha demanda en el norte de Noruega. No soy yo muy fan de pescar o cazar cosas, aunque confieso que muchas veces disfruto comiéndolas, especialmente si se sirven en una cabañita de madera adorable, rodeada de nieve y lo cocina otra persona mientras yo entro en calor junto a una chimenea.

Las excursiones que oferta el Hotel de Nieve de Kirkenes (como ves en este hotel tienen de todo, parece el Corte Inlgés) sobre cazar y comer cangrejo rey son así. Además de la comilona, incluyen llegar remolcado por una moto de nieve hasta el fiordo helado en el que esperan los cangrejos rey frescos que matarán rápidamente ante ti. Una cosa que me llamó la atención es lo concienciados que me parecieron los encargados de matar a los cangrejos. Insistían en la necesidad de no hacer sufrir al animal innecesariamente y de acabar con su vida lo más rápido posible. Por si no lo sabes matan a los cangrejos rey clavándoles un cuchillo, a lo bruto total, y luego dejan chorrear su sangre azul sobre el hielo.

Pero si eres de los que adora coger su propia cena, siempre puedes ir al fiordo por tu cuenta y pescarla tú mismo. Pescar en el fiordo en cualquier época del año es gratuito y no requiere licencia siempre y cuando no te pongas a pescar salmón. Si pillas por ejemplo un bacalao o una caballa, ¡todo tuyo! Eso sí, si alguien no te ha dejado el agujero ya hecho necesitarás una buena barrena o una motosierra para hacerte tú uno (¡mucho cuidado por favor!).

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Igual que hay excursiones para pescar cangrejo rey, hay excursiones para pescar en el hielo. Yo personalmente no fui muy fan de esto de pescar en el hielo. Estarse quieto con una caña en la mano cuando hace menos veinte grados me cógela, me duele (de frío)  y me aburre bastante. De nuevo me gustó mucho más la parte de comerme la captura del día. ¡Qué rica estaba!

9. BEBER UN CHUPITO DE MOLTE

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Molte, cuya traducción en español es mora de los pantanos, (¿has visto tú alguna mora de los pantanos en España?), es una rara baya muy preciada para los noruegos. Cada temporada los nativos salen al monte como alma que lleva el diablo en busca de esta poco abundante fruta. Si encuentran un arbustillo donde crezca, guardan el secreto de su ubicación como si les fuera la vida en ello. No se lo cuentan ni a sus padres, es más, podrían llagar a darles una dirección errónea del enclave. Es una cosa increíble.

En época de bayas te será dificícil encontrar molte, en invierno con el bosque helado olvídate. Para probarla vete al super y compra un bote de mermelada. O una caja de moltes frescas si es que la venden (en inglés se dice cloudberry, la verdad es que nunca he visto cajas de ‘montes’ en el supermercado). O mejor, para calentar un poco el corazón vete al bar y pide un chupito. Mmm… Qué rico.

10. VER UNA AURORA BOREAL

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Pero para qué nos vamos a engañar. Ni renos, ni huskies, ni leches. Tú lo que quieres ver en el norte de Noruega es una aurora boreal. Lamentablemente, la dama verde es tan bella como caprichosa. Sale cuando le da la gana y nadie puede garantizarte que vaya a salir a tu encuentro durante tu estancia en el Círculo Polar (si alguien te lo garantiza desconfía). Puedes perseguirla en excursiones (se organizan excursiones diarias para cazar auroras boreales en toda Laponia noruega durante la temporada de invierno) o estableciendo turnos a la puerta de tu cabaña y/o bar para que, si aparece, el vigía de la voz y salgáis todos a verla. Puedes pasarte toda la noche en la cubierta del barco esperándola y no verla, o salir a que te de el aire dos segundos y encontrártela por casualidad.

Una vez escribí que ver la aurora boreal es fácil (si sabes como), pero a parte de saber cómo tienes que tener suerte. Y en realidad aún con esas no es tan fácil. Para ver la aurora boreal hay que estar en el sitio adecuado en el momento preciso (como aquellos andaluces que volvía en mi mismo vuelo de vuelta de Kirkenes y que habían estado dos días en Tromsø, ¡solo dos días! Y habían visto unas auroras increíbles. Qué gente más maja oye, cuánto la odié). Si vas a por ella mucha suerte y, pase lo que pase, recuerda que gracias a ella habrás llegado hasta el norte de Noruega. Y esa aventura en sí misma ya merece mucho la pena.

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