Mil formas de disfrutar de Boleslawiec

Se me ocurren un par de razones para que acabes en Boleslawiec, una pequeña localidad perdida en la baja Silesia polaca, aproximadamente a una hora en tren de la universitaria ciudad de Wroclaw. La primera es que trabajes en una de las fábricas que la rondan (una de las cuales, por cierto, está liderada por españoles). La segunda es que tengas una amiga (¡cómo yo!) que acabe de casarse y tener un bebé y vayas a conocer a los hombres de su vida. Sea como fuere, por una cosa o por la otra, ¡no desesperes! Hay vida en la ciudad que vio nacer al poeta Martín Opitz. Y cosas para ver y para hacer, ya sea invierno o verano.

Rynek Glowny de Boleslawiec, Baja Silesia (Polonia)

Te sugiero empezar con una ronda de reconocimiento. Pasea por su casco antiguo. No te pierdas las casitas de colores que dan forma al Rynek Glowny, la plaza mayor de Boleslawiec. En él se encuentran el Ayuntamiento y la Iglesia principal del pueblo, gótica por fuera, barroca por dentro. Si eres católico y te preocupa tu alma (o si hace demasiado frío para andar por la calle) estás invitado a entrar en misa (¡y hay un montón de misas!).

Acércate al lago, conocido por los locales como lago de los cerdos, y al jardín, diseñado allá por 1874. Ya sea lleno de color en primavera o helado durante el invierno, la estampa como ves es de cuento. Además hay a su alrededor por lo menos dos edificios dignos de mención: el Odeon y la vieja sinagoga. El primero fue construido en 1862 para disfrute de los locales que bailaron y socializaron allí hasta hartarse. El segundo data de 1874 y en el conviven elementos europeos y orientales, supervivientes del gran incendio que tuvo lugar en su interior en la tristemente célebre Noche de los Cristales Rotos (1938).

Lago de Boleslawiec, Baja Silesia (Polonia)

Una vez ahí aprovecha para visitar las antiguas murallas y, cómo no, el enorme obelisco erigido en honor del general ruso Mikhail Kutuzov, considerado uno de los más brillantes militares en la época de Catherina II y que, entre otras cosas, participó en las batallas de Austerlitz y Borodino durante la Guerra Napoleónica. Más de 12 metros de altura tiene el monumento en cuestión así que supongo que el tal Kutuzov, que encontró la muerte en esta ciudad un mal 28 de abril de 1813, debió hacer una gran labor.

Pero si hay algo de lo que puede presumir Boleslawiec es de tener una cerámica de muy buena calidad. Hay toda una industria desarrollada alrededor y, para explicarte su evolución, un museo. Si quieres llevar algo típico ahí lo tienes: no hay nada más caracterísitco de esta zona de Polonia que una taza de cerámica con circulillos ocres sobre un fondo azul. Buen regalo porque, entre otras cosas, es casi indestructible. Doy fe. Si además viene acompañado de unas pastas mucho mejor porque anda que no está buena la repostería polaca y, además, a muy buen precio (para un cafetín y un trozo de pastel te recomiendo la cafetería Nitarski, en el Rynek Glowny. Pequeña y muy acogedora, con una enorme cristalera que da a la plaza. Una monada).

Pasteles en Boleslawiec, Baja Silesia (Polonia)

CERVEZA, PISCINA Y FLAMENCO

También puede ser que te apetezca tomar una cerveza. Visita cualquiera de los bares de la zona (en la plaza mayor hay unos cuantos) o, por qué no, la tienda Piwa Swiata, en la calle Kutuzowa. Si le has echado un ojo a Polaco para pardillos deberías saber que piwa significa cerveza, y eso es exactamente lo que vas a encontrar ahí. Decenas de cervezas diferentes esperando ser cogidas. Las hay alemanas, checas, holandesas, ¡y españolas! No es difícil que encuentres litronas de San Miguel aunque, estás en Polonia, bebe algo más de allí, ¿no?

Cervezas en Boleslawiec, Baja Silesia (Polonia)

A parte de pasear, ir a misa, comprar cerámicas, beber cerveza o comer pastas puedes hacer ejercicio. Por un par de euros podrás entras en la piscina municipal o Boleslawicki Park Wodni ORKA, muy cerca de la Iglesia principal. Después de unos largos que podrás hacer sin gorro te sentirás como el mismísimo Michael Pelps. Exacto, todo lo que tienen de majo los polacos lo tienen de malos nadadores. Allí encontrarás jacuzzis y sauna (y toboganes para los peques), saldrás como nuevo.

Y si no eres animal de agua, ¿por qué no bailar? En el centro cívico que hay muy cerca de la piscina se dan clases de un montón de historias, entre ellas, ¡flamenco! Si, si, como te lo cuento. Lo sé porque mi amiga Magdalena es la profesora (sí, me obligó a bailar con sus alumnas a sabiendas que mi idea de bailar flamenco es una o ninguna. No entiendo cómo después de tantos años aún no ha entenido que no todos los españoles bailamos flamenco. En fin). ¡No veas como baila! Si vas a pasar aquí una temporada y tienes ganas de taconear ni te lo pienses, apúntate a clase de Magda y serás la estrella revelación de la próxima feria de abril.

Clases de flamenco en Boleslawiec, Baja Silesia (Polonia)

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3 comentarios en “Mil formas de disfrutar de Boleslawiec

  1. Qué chachi Boleslawiec. No lo conozco. Tomo nota para mi próxima incursión en Polonia, que ya tarda más de lo que debería 😛 Me parto con lo de ir a misa. La verdad es que en Polonia la gente (hablando en general) es muy religiosa. A mí también me sorprendió.

    1. Hombre, más que Boleslawiec me gustó Wroclaw. Esto… Bueno, pues si caes, caes y tiene su gracia. Y sí, la gente me parece super religiosa en Polonia aunque también es cierto que yo creo que habíamucha gente en las iglesias porque hacía mucho frío… xD