Santander también existe en invierno

Pocas ciudades se me antojan tan bellas como Santander. Las habrá más grandes, con más historia, con una mayor vida cultural o con un tiempo más agradable pero, ¿más bonitas? Pocas. De hecho, a mi se me ocurren una o ninguna.

La capital de Cantabria da razones más que suficientes para merecerse una visita en cualquier época del año, incluso en invierno, y ofrece planes alternativos a tostarse en la playa y comer helados de Regma mientras se pasea por la playa del Sardinero (que no cunda el pánico, Regma también abre fuera de temporada estival y sí, sigue vendiendo helados enormes). Sirva para muestra un botón, o mejor, 14.

Amanecer en la bahía de Santander (Cantabria)

Aunque Santander está situada en la costa norte de España, mirar a su bahía es echar la vista al sur, más concretamente al sureste. Acude al Palacete del Embarcadero si quieres ver salir el sol entre mar y montañas. La vista deja sin aliento, especialmente si el día comienza despejado.

Vista del Cantábrico, la península de la Magdalena y los acantilados de Langre (Santander, Cantabria)

Justo al otro lado de la ciudad, en la zona del Sardinero, también los amaneceres son hermosos aunque el sol no sea su protagonista (echa un vistazo a las imágenes de Miguel A. Miguélez y sabrás de que te hablo). Ahora, a mi me cantan acercarme a los Jardines de Piquío cuando la mar está revuelta. Desde aquí se tiene una bonita perspectiva del Cantábrico, la península de la Magdalena y los acantilados de Langre aunque amenace tormenta.

Vistas desde lo alto del Funicular del Río de la Pila (Santander, Cantabria)

¿En cuantas ciudades se pueden ver mar y nieve a la vez? Esto es lo que se observa casi cualquier día de invierno despejado desde lo alto del Funicular del Río de la Pila, un servicio totalmente gratuito. No tengo nada más que añadir.

Acantilados de Mataleñas (Santander, Cantabria)

Existe una senda que bordea el exterior del Parque de Mataleñas. Pasa por la playa de los Molinucos, por el campo de golf, y poracantilados abiertos por cuyas cornisas se puede caminar (con cuidado). Estampas como estas se encuentran en cualquier época del año si Lorenzo tiene a bien acompañar.

Plaza de Cañadío (Santander, Cantabria)

La Plaza de Cañadío es uno de los puntos neurálgicos de la noche santanderina. Aquí parece muy tranquila pero al caer la noche este pequeño ágora situado entre Puertochico y el Ayuntamiento es un hervidero de gente que charla, bebe y se divierte. Aunque a mi me gusta más alternar en el Río de la Pila o irme a bailar salsa por ahí, de vez en cuando me vengo aquí a tomar una cervecita, ya sea en alguno de sus garitos (mi favorito es el Canela) o en sus escaleras de acceso (no se ven en la imagen pero están a la derecha).

Exterior librería La Vorágina (Santander, Cantabria)

Sin prisa pero sin pausa Santander va creciendo, va cambiando. Buena muestra de ello dan locales como este. La librería La Vorágine es un punto de encuentro pensado para el debate y la puesta en común de ideas además de una de las más gratas sorpresas que he encontrado el último año en la ciudad. Casi a diario realiza exposicionestallerescharlasmonólogos y hasta pequeños conciertos. Consulta su programación para saber más.

Lábaro cántabro junto al Banco de España (Santander, Cantabria)

Aunque la bandera de la ciudad es blanca y azul, para los santanderinos, santanderinas y cántabros en general, esta enseña granate con un lábaro amarillo en el centro es harto especial. Así de bonito paseaba el símbolo junto al edificio que durante muchos años acogió la oficina central de Banesto en la ciudad (a la izquierda de la imagen), para mi mucho más elegante que el del Banco de Santander.

Congreso Hispasat. Palacio de la Magdalena (Santander, Cantabria)

Además de servir de escenario a la serie Gran Hotel, el Palacio de la Magdalena es sede de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Puntualmente acoge también otros eventos como bodas y reuniones de trabajo. Sus bellos espacios interiores sirven para todo. Visitarlo por dentro requiere su ciencia (no es llegar, pagar una entrada y hasta la cocina), pero por fuera siempre se puede contemplar sin tener que pagar un euro.

Travesía en piragua cerca de la península de la Magdalena (Santander, Cantabria)

Mientras unos deciden el rumbo del mundo y el espacio en el interior de palacio, otros prefieren rodear su península en piragua. Ahí va un valiente y así le vi no hace mucho desde el Embarcadero de Pedreña, uno de los puertos a los que se puede llegar a bordo de la lancha de los Reginas, operativa también en invierno.

Puerto de Raos (Santander, Cantabria)

No todas las embarcaciones recreativas atracan en Puertochico. En el puerto de Raos pueden encontrarse multitud de barcos y barquitos esperando que alguien los saque a navegar. En esta zona también hay una escuela de buceo y un restaurante con unas vistas magníficas de la ciudad.

Isla de Mouro (Santander, Cantabria)

A primera vista, la caliza Isla de Mouro situada en mitad de la bahía puede parecer un aburrido islote con un faro. Sin embargo, has de saber que fue declarada reserva natural en 1986 y que en sus aguas se han censado más de 39 especies diferentes. Personalmente le tengo un cariño especial pues aquí realicé mi bautizo de buceo. Si eres de los que te gusta el ver el mundo desde las profundidades y no teme el frío del Cantábrico tenla en cuenta para una inmersión.

Terraza de la cafetería El Balneario (Santander, Cantabria)

Llueva, truene o caigan rayos, la terraza del Balneario La Magdalena está lista para servite un café (si resiste el temporal, ¡que espero que sí!). Si vas bien abrigado aún en invierno es una gozada tomar allí un mediano (café con leche), casi dentro de la playa. Si esta cafetería no te gusta hay otras más también con muy buenas vistas.

Camino de Santiago a su paso por Santander (Cantabria)

Por lo menos ocho etapas del Camino de Santiago del norte pasan por Cantabria (aunque esto del número de etapas es un poco relativo ya que cada cual puede hacerlas tan largas o tan cortas como quiera). A lo largo del Paseo Pereda no faltan indicaciones como esta para que los peregrinos sepan por dónde avanzar.

Lluvia en la plaza del Ayuntamiento de Santander (Cantabria)

Y sí, es probable que si visitas la capital cántabra en invierno (o en otoño, o en primavera o incluso en verano) te llueva. El agua es parte de su encanto y aunque a primera vista resulte un fastidio permite ver una de las caras más auténticas de Santander. Si se da el caso, cualquiera que la mire con ganas descubrirá entonces un sin fin de espejos en sus suelos. Al mal tiempo, ¡salta los charcos! Y recuerda que para disfrutar de un destino no hace falta buen tiempo sino saber aprovechar el que toque.

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9 comentarios en “Santander también existe en invierno

  1. Sinceramente,

    El artículo es muy bien intencionado y refleja el amor por una ciudad. Ese aprecio merece mi respeto.

    Sin embargo creo que debemos ser siempre muy objetivos y comparar las cosas desde el pragmatismo y la realidad, para tomar conciencia precisa de dónde vivimos, qué somos y qué tenemos, en comparación con otras ciudades. Solo así encontraremos la solución para ser más competitivos.

    Si uno viaja por la costa hasta la frontera con Francia podrá encontrar localidades costeras que, si bien no cuentan con una bahía, son mucho más grandes, ordenadas, seguras, cuidadas, limpias y asequibles que Santander. No se puede destacar una ciudad solo por una bahía y las vistas a Picos de Europa, una ciudad es mucho más.

    Incluso, viajando al sur, el poco respeto que muestra Santander por mantener sus yacimientos arqueológicos y maravillas naturales nos dejan en muy mal lugar. Cualquier ciudad del Mediterráneo permite disfrutar de unas playas perfectas durante muchos meses más al año, una mucho mejor y más amplia oferta hostelería y hotelera, a la vez que te permite conocer su historia mostrándote su arqueología y su patrimonio bien conservado al servicio del pueblo.

    Luego se podría entrar en el carácter de los ciudadanos de Santander. Simplemente diré que por ahí fuera, incluso en Irlanda, me han llegado siempre rumores de una fama no demasiado buena… Pero no voy a entrar a valorarlo, por respeto.

    Saludos

    1. Muchas gracias por tu comentario Cantabru. No digo que Santander sea el sitio mejor gestionado del mundo ni que sus gentes sean las más simpáticas del planeta. Sencillamente proponía que es una ciudad muy bella (cosa inegable) y que en ella hay mucho más que hacer que tirarse en la arena y comer helados en Regma. Y si, estoy de acuerdo contigo en que hay muchísimas cosas que mejorar, pero mientras eso se arregla (si es que algún día se arregla) seguirá siendo bonita, espero.

    2. Cantabru, nos podrías hacer algunas recomendaciones? Me gusta la gente crítica pero me gusta mucho más cuando esas críticas se acompañan con alternativas. ¿Cúales son esos lugares de los que hablas? Siempre hay ganas de visitar nuevos lugares 🙂

  2. La ciudad más bella, sin duda! Un solo apunte: En una de las fotos de menciona al Banco de España junto con el más que conocido lábaro. Es erróneo, es el Banco Banesto. Gran reportaje!

    1. Gracias por tu apunte Anonimous. Se que ese edificio esta ocupado por Banesto (bueno, ahora ya el Santander) pero si no me equivoco el edificio es el de Banco de España. No obstante en cuanto tenga un segundo lo comprobaré 😉

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