Mi última postal de Tailandia

Aeropuerto internacional Suvarnabhumi, Bangkok (Tailandia)

La seguridad no la da un trabajo, ni una casa, ni un amor de tu vida. Del trabajo te pueden echar en cualquier momento, la casa es del banco hasta que acabes de pagarla, y el amor de tu vida puede perder el título el día menos pensado. Ni siquiera podemos tener la seguridad de seguir vivos mañana. Una teja suelta, una célula rebelde, o un coche que se salte un stop y se acabo. Finito. Game over.

La única certeza que tenemos es la del momento vivido. El momento que pasaste volcado en ese proyecto en el que pusiste tu corazón, las risas infinitas con tus amigos de qué se yo qué, el paseo que diste con tu madre al amanecer, el chuletón que te comiste en el asador, o aquel viaje por el sur de España que te regalaste un verano. Todo eso seguro fue real. ¡Y qué real!

El proyecto, las risas, el paseo, el chuletón, y el viaje. Todo eso ya es tuyo, más tuyo que un trabajo del que te echarán cuando les venga en gana; más tuyo que ese piso que el banco te embargará sin piedad si un par de meses no puedes pagarlo; más tuyo que ese amor de tu vida que no es, no ha sido, ni será nunca de tu propiedad. Las cosas cambian, nada es eterno, y quien prometa el mañana sencillamente miente.

Solo lo que disfrutaste con tu proyecto, con tus amigos, con tu madre, con tu chuletón, con el viaje, y todos los buenos recuerdos que generaste a su alrededor son tuyos. De hecho, son tu más valiosa posesión. El único tesoro que ningún jefe puede echar, ningún banquero embargar, y ningún amor de tu vida amargar.

Así que no te distraigas con el humo de la feria ni con la cantinela de esto cambiará. Vive hoy, no pospongas más ese proyecto, esas risas, ese paseo, ese chuletón, ni ese viaje porque quizá no tengas un mañana para llevarlo a cabo. No te asustes, celebra, eres afortunado o afortunada. Si estás leyendo esto es que el hoy es tuyo, que desde ya mismo tienes la oportunidad de comerte el mundo. Si te atreves, claro.

La locura de vivir tres meses en Tailandia ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en la vida. No tanto por el viaje en sí, sino porque eso era lo que realmente quería hacer en aquel momento. Era mi decisión. Y no fue fácil tomarla porque a mi, como a todos, muchos actores me decían que no lo hiciera, que no era sensato. Por eso a todos y todas los que me apoyasteis o me habéis apoyado durante mi pequeña gran aventura gracias, gracias y gracias. Nunca sabréis cuánto ha significado para mi.

Con todo mi cariño me despido desde Bangkok,

Cristina E. Lozano.

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13 comentarios en “Mi última postal de Tailandia

  1. ¡Hola Cristina! Me ha encantado, ¡qué identificada me siento! Opino igual, lo que importa es el momento vivido, todo lo demás es secundario. Yo por un problema de salud llevo un año sin poder viajar y ahora lo veo todo con otros ojos. En cuanto esté bien, tengo pensado irme unos meses a la aventura como tú, y que nos quiten lo “bailao” jeje . Un saludo y bienvenida a la tierruca 🙂

  2. Totalmente de acuerdo y felicidades por la decisión y por ese viaje interior que llena tanto y da la felicidad absoluta. Yo lo hice el año pasado, no pudieron ser tres meses solo tres semanas pero aún así ese viaje en solitario me hizo completamente feliz cono deduzco quita te ha ocurrido a ti
    Sigue valorando así la vida y siendo así de valiente
    Patricia

    1. Gracias por tus palabras Patricia. En realidad, entre otras cosas he aprendido que no importan ni el tiempo ni la distancia (dios, parezco una canciónde David Bustamante), que lo importante es uno mismo. Puede haber viajes fabulosos a 10 kilómetros de casa, de hecho espero que los haya. Ahora, la experiencia en Tailandia ha sido fantástica. Trabajar debajo de una palmera es un lujazo asequible.

      Abrazo grande, Cristina.

  3. Me encantó esto… <> Afirmarnos positivamente a nosotros mismos, en algo que el alma nos pide, en algo que de veras sentimos nuestro… Es sencillamente hermoso! Es el mejor regalo que podamos hacernos: ser quienes somos. Y la sactisfación y la felicidad que se desprende hacen que valga la pena vivir 🙂

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