Malta, un país en el que los gatos viven a cuerpo de rey

Os pongo en situación: estamos en la Bahía de St Paul, calienta un sol muy rico y el Mediterráneo susurra con discreción. Sobre el tejadillo de lo que parece el chalet de un duende un gato dormita despreocupado y, dos metros más allá, una minina hace lo propio sobre una manta de cuadros rojos y azul marino. A tiro de piedra, un felino pardo se lame mientras vigila por el rabillo del ojo la Torre Portomaso, y otro más baja a picar algo a un comedero que no se sabe quién ha colocado estratégicamente debajo de su banco. Así es un día cualquiera en el Gnien Indipendenza, el parque de Sliema en el que los gatos viven a cuerpo de rey.

Casas de gatos en el Parque de la Indepedencia de Sliema (Malta)

Al principio no entendía nada. Solo veía casitas verdes con mantas dentro cubiertas de plástico para proteger su interior, demasiado grandes y limpias para ser palomar, demasiado no puede ser para hacer las veces de armario de gente sin techo. No había rastro alguno de gatos ni actividad a su alrededor. ¿Para qué serviría eso? pensaba a diario mientras recorría el paseo marítimo que lleva a Paceville.

Un día a eso de las 14:00 horas me encontré este panorama: los gatos, las mantas, los comederos, los bebederos, etc. ¿Cómo habían conseguido los gatos llegar a este estado? ¿Quién había puesto eso ahí? ¿Alguien se ocupada de recoger todo al fin del día? Que había cierta organización estaba claro pues, al atardecer, no quedaba rastro ni de gatos ni de sus comodidades. Yo, de verdad, no daba crédito. Así que investigué.

“Si, hay un señor que los cuida. Todos le conocen como the catman [el hombre de los gatos] y baja a diario a cuidar de los animales. Les da de comer, les saca las mantas… Y luego vuelve para guardar todo. Así todos los días. La gente le ayuda, le da dinero para que les compre pienso. Es cierto, se le ve comprar comida en el supermercado”, me explicó Michelle, la simpática británica medio escocesa medio de Londres afincada en Malta desde hace quién sabe cuánto que me daba clase en Elanguest. No sé si alucinó más ella con mi cara de qué me estás contando o yo porque, ¡qué me estás contando!

LA CAT VILLAGE DE PACEVILLE

Michelle no solo me explicó qué pasaba en el Parque de la Independencia de Sliema, además me puso en la pista de Cat Village, otro curioso poblado gatuno ubicado en Paceville. Lo encontré frente al 65 de la calle San Gorg, triq San Gorg como escribiría un maltés, y me pareció un poco excesivo. Aquí los animales viven entre peluches de elefantes, leones, monos, osos panda y pulpos. Por estar está hasta Piolín, quien dudo que se sienta tranquilo entre tanto lindo gatito. Tienen casitas de maderas muy monas sí, pero con tanto juguete cuesta saber cuál es gato de verdad y cuál no.

Cat Village, Paceville (Malta)

Tanto colorín resulta un tanto desconcertante pero supongo que sea del gusto de sus inquilinos y el catman o la catwoman que lo vigila. Por si acaso alguien tiene dudas de qué está pasando ahí los gatos lo han dejado explicado por escrito: “Somos gatos abandonados. Nos cuida Roza que nos da de comer a diario. Si quieres ayudarnos deposita un donativo en la caja blanca con gatos (con más gatos). Gracias por tu amabilidad”.

Viaja en mi Mochila en directo a través de TwitterFacebook e Instagram

2 comentarios en “Malta, un país en el que los gatos viven a cuerpo de rey

Deja un comentario