El infierno es Nueva Delhi

Me doy por vencida: no le encuentro nada bueno a Nueva Delhi. Lo he intentado, me he esforzado de verdad durante años. Revisé cuidadosamente mis notas, hice pesquisas en busca de explicaciones, y hablé con personas ajenas a mi experiencia y gentes que habían vivido en la ciudad durante meses. Nada me ha hecho cambiar de idea: el infierno es Nueva Delhi y, si no lo es, estoy convencida de que esta ciudad bien podría ser la sede del averno en la Tierra.

Centro de Nueva Delhi (India)

Mi odio a la capital de la India va más allá de una simple mala experiencia. Más bien un cúmulo de pequeñas turbias experiencias dieron como resultado que mi lista de ‘sitios horribles a los que no volver’ la encabece en solitario Nueva Delhi. Reconozco que aterrizar a las 22:30 horas y llegar sobre las 00:00 a Pahar Ganj no fue la mejor idea del mundo, aunque a juzgar por la recomendación de mi guía –libro que no acabó en el fondo del Ganges de misericordia – no tenía nada de lo que preocuparme: “Pahar Ganj es el barrio de los trotamundos por excelencia. Muy céntrico, todavía forma parte de Nueva Delhi (a un paso de la New Delhi Railway Station). Es muy animado, colorista y ruidoso, sin duda gracias a sus innumerables tiendas que están abiertas hasta la noche y proponen absolutamente de todo” (India Norte, Trotamundos 2012).

Error. Reservar un hostel en Pahar Ganj para llegar a las mil de la noche no es buena idea, especialmente si es la primera vez que viajas a Asia (y Turquía, muy especialmente si solo fuiste a Estambul, no cuenta como Asia). Ya, ya sé que la Bazar Road parece muy ancha y espaciosa en el mapa y que la guía dice que articula “el barrio de los trotamundos por excelencia. Muy céntrico, (…) animado, colorista y ruidoso”, pero a media noche no se parece en nada a eso.

Pahar Ganj, Nueva Delhi (India)

Al autor del relato se le olvidó decir que así es de día. Llega sin luz y te verás en mitad del caos nocturno, rodeado de un montón de gente diversa que te aturulla diciéndote cosas, muchas de las cuales no entenderás a no ser que hables hindi. La calle es horrible, los edificios están hechos unos zorros, las aceras son imaginarias y los números de las puertas, ¿qué números de las puertas? Pues ala, con este panorama ahora vas y te metes en la calle que parece muy ancha y espaciosa del céntrico, animado, colorista y ruidoso barrio de trotamundos por excelencia hasta que encuentres tu hotel. Buena suerte.

Yo pasé más miedo que en la guerra, si llego a aterrizar allí sola me muero (la foto es de las ocho de la tarde, no de las doce de la noche). Creo que aún estaría a la entrada de Bazar Road si no es porque un chavalito indio de unos 13 años nos acompañó hasta la puerta del hostel porque “aquel sitio no era lugar seguro para chicas a esas horas”. Ya, ya sé que dejarse llevar por un extraño no se debe hacer, pero créeme que era la mejor de nuestras opciones. Fíjate como nos vio el chico que no nos pidió en ningún momento dinero.

Mirando con distancia, pienso que mi problema con Pahar Ganj no fue que existiera una inseguridad real (no creo que nadie hubiera intentado atentar contra nuestra integridad física), más bien fue la hiperestimulación de los sentidos derivada de todo lo que me rodeaba, el calor y el desconocimiento del lugar que, en mi caso, provocó nerviosismo y algo de miedo. Objetivamente, la calle era un asco, eso es cierto, aunque por el día si que es más colorida y está llena de mercaderes a los que fastidiar obligándoles a probarte saris –preciosos vestidos de india–.

¿EL PAYAL HOSTEL? UNA MIERDA

Las estrechas y oscuras escaleras del Payal Hostel apuntaban maneras. Mi hotel iba a ser un tugurio de mala muerte con habitación privada, más que suficiente para una primera noche en la que solo necesitábamos un techo y cuatro paredes, aunque fueran mugrientas como aquellas. A las 4 y pico de la mañana teníamos que estar saliendo para la estación de tren de Nizammuddin, en el barrio musulmán de la ciudad. Dormiríamos apenas nada, no más de tres horas que en realidad fueron más cortas pues me llevó bastante tiempo conseguir que el tipo de recepción me diera los billetes de tren que un colega me había dejado para poder viajar al día siguiente. ¡Billetes a mi nombre!

De negociar un taxi a la estación pasé bastante, para ese momento ya estaba muy harta y, sobre todo, muy cansada. Mi negociación fue mínima: dejé que me dieran un palo que flipas por no discutir más (entiéndase como palo que flipas pagar tres veces más del precio real por el trayecto que, para una española, seguía siendo ridículo). Solo quería salir de allí cuanto antes. Eran las dos de la mañana y estaba agotada.

ESTACIÓN DE NIZAMMUDDIN

Ahora lo pienso y estar en la estación de tren de Nizammuddin antes del amanecer fue probablemente una de las mejores experiencias que tuve en la ciudad, aunque en ese momento no la identifiqué como tal. Con el miedo aún en el cuerpo de adentrarme en Bazar Road y el cabreo del rato discutiendo con el hombre del hostel, cuando llegué al andén estaba tan aliviada como nerviosa. Aquello estaba invadido de gente que dormía a pierna suelta sobre el suelo, de pasajeros normales que poco a poco se fueron despertando para ponerse guapos y subir al tren. Exactamente igual que yo, aunque yo iba apestando y agotada después de más de 15 horas de viaje, de Pahar Ganj, de hostel de la muerte y de un viaje en taxi que realmente prefiero no recordar.

estación de tren de Nizammuddin

No estaba en mi plan volver a Nueva Delhi pero, cosas de la vida y de trenes más lentos que mi abuela, me tocó regresar. Yo no quería volver allí, mucho menos después de estar a los pies del Himalaya, pero a la fuerza debía darle otra oportunidad a este sitio. Esta vez en lugar de en tren viajé desde Rishikesh en autobús, en un autobús que me dejó donde Buda perdió el mechero, en una terminal donde no había cartel escrito en caracteres latinos pero que gracias a Shiva tenía una estación de metro muy cerca. El metro es mi monumento favorito de la ciudad, ¡está limpio, tiene aire acondicionado y a veces hasta las paradas en inglés! Podría haberme quedado allí toda la tarde aunque un guardia me montara un pollo que no veas por sacar una foto fuera del vagón.

EL OLOR DE CHANDNI CHOWK

Los olores son fuertes en la India, pero en el caso de Nueva Delhi esto es algo que se nota aún más. No diría exactamente que huele mal, diría que el aire es sumamente denso y que esta compuesto por una mezcla de oxígeno, incienso, materia orgánica en descomposición y humedad (aunque esto es una teoría que no he podido contrastar). Difícil de explicar pero respirable. Solo una vez pensé que me asfixiaría. Ocurrió a la salida del metro de Chandni Chowk, una concurridísima calle en la que estoy convencida de que tiraron algo. Los ojos me picaban tanto que apenas los podía abrir y sentí que la garganta se me cerraba. Esto sumado a la cantidad de personas y animales allí concentrados me hizo sentir que moriría en este destapado agujero infesto. Nunca me ha pasado nada igual pero, curiosamente, solo me sucedió a mi, mis acompañantes estaban perfectos. ¿Mala suerte? Puede ser. Seguramente.

El paseo por el centro de Nueva Delhi no fue agradable por mucho Fuerte Rojo que lo acompañara. La cantidad de gente y vehículos que por allí circulaba era tal que el ruido se hacía casi insoportable y el estrés iba in crescendo por instantes. Acabamos refugiadas en el Birds Charitable Hospital del templo jainista de Digambara, una suerte de refugio para pájaros heridos al que se accede descalzo (sin comentarios). De ahí corrimos al Mahatma Gandhi Park, un pequeño y no excesivamente cuidado espacio verde donde al parecer Gandhi fue cremado. Aquí también se entra descalzo y ni se te ocurra tumbarte en la hierba, aunque puedes estar sentado todo el tiempo que quieras al fresquito relativo y sin tener que escuchar el infernal rugido de los rickshaw que parece ser la banda sonora de moda en la urbe. En cualquier otro lugar del mundo este parquecillo hubiera quedado en mi memoria sin pena ni gloria, en mi recuerdo de Nueva Delhi esto junto con el metro es lo mejor que visité con mucha diferencia.

Edificio bonito de Pahar Ganj, Nueva Delhi (India)

No obstante, que yo odie Nueva Delhi con toda mi alma no significa que a ti no te pueda encantar. ¡Faltaría más! Para gustos los colores, quizá sepas encontrarle esa cara amable que yo no le vi. Si lo haces déjame un comentario para saber dónde buscar la próxima vez. Hasta entonces seguiré evitando volver a pasar por esta maleducada locura de ciudad y no se la recomendaré ni a mi peor enemigo. Palabra.

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20 comentarios en “El infierno es Nueva Delhi

  1. uuuffff!! que recuerdos, nuestro viaje a la india fue un poco accidentado nosotros llegamos a al hotel de Delhi a las 3 de la noche :O por dios que primera impresión de las calles de Delhi, nosotros hicimos todo el norte de Delhi a Varanassi y nos pasaron mil y unas aventuras… ahora nos lo tomamos a risa pero en ese momento no, la India fue para todos mis amigos y yo nuestro primer contacto con la India, que decir que nada que ver con Tailandia y Vietnam que he podido conocer en los años posteriores. Yo tengo que decir que ha pesar de las cosas que nos ocurrieron en la India es un sito que me fascino y tengo ganas de volver alguna vez. Espero que tu viaje a Tailandia sea mas agradable, el mio lo fue bastante y muy divertido.

    1. Coincido contigo Antònia. La India es toda una experiencia, buena y mala a la vez, pero un sitio interesante como pocos. La verdad que yo creo que a nosotras (o a mi) nos impresionó aún más porque era nuestro ‘primer gran viaje’ por decirlo alguna manera. Estoy deseando comprobar que Tailandia no es igual 😉

    1. Hola Erik. No tengas miedo. Nosotras pagamos mucho la novatada, era la primera vez que salíamos fuera de Europa de verdad y Delhi no es precisamente la ciudad más fácil para eso. Si ya has hecho ‘grandes viajes’ seguramente no ‘te asustes’ como nosotras. No obstante, te recomiendo que una vez en Pahar Ganj vayas donde tienes que ir y no escuches a nadie. Una cosa que no he contado es que al llegar a la estación de tren mucha gente se nos acercaba a decirnos cosas y fue un agobio. De hecho, un tío con muy buena pinta nos decía que teníamos que coger un papel, que era superimportante, que le siguieramos y no sé qué más, ¡y casi lo hacemos! De hecho un policia le dijo ‘dejalas en paz, bla bla bla’. Ahora lo pensamos y no sabemos que quería (¿robarnos?). El caso, que tu a tu hotel corriendo y sin mirar atrás 😉 Mucha suerte, ¡pásalo muy bien! (Y si necesitas algo pregunta que para eso estamos 😉 )

    2. Erik: Si me permites, aquí te dejo un link con todo lo que nosotros vimos en Nueva Delhi, y como le decía a Cristina más abajo, nuestra experiencia afortunadamente fue muy positiva. Es una ciudad que al ser la primera que muchos pisamos en la India, te choca un poco, pero déjate llevar y ¡namasté!

      El link en cuestión es: http://www.elblogdeviajes.com/guia-de-india/nueva-delhi-la-perfecta-mezcla-de-las-dos-indias/

      Un abrazo fuerte! Disfruta de India!

      Mirichán

  2. Tuve unas sensaciones muy similares a las tuyas, nosotros llegamos a las 4 de la mañana a ese colorido barrio de Pahar Ganj que a esas horas era el lugar más tenebroso que había pisado hasta la fecha. Creo que el impacto de la India se hace tan acusado porque normalmente entramos por Delhi y es un golpe muy fuerte. Nosotros pasamos 2 noches, durante esos días tuvimos varios “momentos timo” como los llamé en mis relatos. luego recorrimos parte del norte de la India, Nepal y vuelta a Delhi para pasar otras 2 noches más.

    El resultado final es que en mi segunda visita a Delhi después de días recorriendo el país y conociendo su más relajado país vecino de Nepal, es que New Delhi no daba tanto miedo, sino que ya me había acostumbrado a su ritmo frenético de vida, aún así sin duda no es de esos lugares que se queden en el recuerdo o al menos a mi me den ganas de repetir, pero creo que al final aprendimos a llevarnos medianamente bien 😀

    Muy bueno tu relato.

    1. Muchas gracas José. La verdad es que para nosotras el viaje a la India fue ‘nuestro primer gran viaje’, supongo que eso tiene mucho que ver en el ‘pequeño trauma’ que nos causó esta ciudad. Pero bueno, de todo se aprende 🙂 De hecho, seguro que Delhi en el fondo no es tan, tan mala, solo un poco mala. Pero creo que viene bien estar prevenido y, desde luego, ¡a mi me hubiese encantado leer una experiencia ‘real’ antes de marchar y no bobadas como ‘un collar de flores es lo primero que te pondrán cuando llegues a la India’! Todavía me río al recordar eso que leí no sé ni en qué portal.

  3. ¡Hola Cristina!

    Me ha dado mucha pena leer tu post porque en mi caso, Nueva Delhi fue una experiencia fantástica. De hecho, estuvimos dos veces en Nueva Delhi, a la llegada y al volver. Es una ciudad que te puede dar experiencias magníficas, y me ha parecido un poco raro que no hayas puesto ninguna foto de los monumentos que imagino habrás visitado durante tu estancia en la capital: el Templo del Loto (a mi me dejó un buen rato contemplándolo), el memorial a Gandhi (absolutamente precioso, lleno de flores y de sabiduría), el Fuerte Rojo y el Qutab Minar… ¡Hasta fuimos capaces de encontrar un sitio donde comimos paranthas en la misma silla que Indira Ganhi y Nehru!

    Es una lástima que te hayas llevado una impresión tan mala de esta gran ciudad, pero seguro que una gran viajera como tú estaría preparada para todo eso y mucho más!

    Un abrazo

    Mirichán

    1. Muchísimas gracias por tu comentario y por tu post Mirichan. Me alegro de que tu te llevaras una buena impresión de Nueva Delhi, aunque a mi no me gustara. Quizá tenga que darle otra oportunidad (pero dentro de mucho 😉 ). Un abrazo grande

  4. No volvería, mas sin embargo hay que conocer, es el lugar obligado para ir a Agra, si quieres ir al Taj Mahal. Yo tomé un Bici Taxi, y un Musulman me llevo del Cottage Palace al Fuerte Rojo por las calles de Dellhi, fue emocionante y divertido; cierto los ruidos y los olores llegan a ser insoportables, pero el paseo y la explicación nunca en la vida lo olvidaré. No comas en la calle, solo en el hotel, y no compres en el primer lugar que encuentres, busca, hay mejores precios. Los Taxistas son amables, y si te haces amigo te ayudan. Cuídate de los embaucadores y evita vagar mucho. Yo iba solo y solo una vez tuve miedo en un callejón.

      1. Dehli o la India en general es un master en backpacking. Si despues de todo logras encontrar el encanto de la India, apruebas. Jjejej Yo creo que hace mucho el hecho de tener ataduras (reserva, horarios lugares…) ya que alli el espacio tiempo desaparece y te metes en un ahujero negro que para salir de el solo se logra dejandose llevar. En Dehli es donde aprendí a decir “NO” y quedarme mas ancho que pancho.

        1. Estoy de acuerdo Román. Delhi para mi fue una patada en la cara, no estaba preparada para aquello (especialmente después de haber leído tantas tonterías de la India y su trascendencia, pero eso es culpa mía). Era mi primera vez fuera de Europa (había estado en Turquía y en Marruecos pero muy rollo ‘vacaciones fáciles’ así que, en este caso, no lo cuento como ‘fuera de Europa’), pero como había viajado ‘mucho’ por Europa estaba muy tranquila (vamos, que me creía muy lisa). Llevaba la guardia baja. Fui una pardilla y me asusté con mucha facilidad (la ciudad me lo puso fácil, en eso estaremos de acuerdo).

          El resto del viaje por la India fue mejor, aunque su caos siguió desquiciándome bastante, así como el hecho de que el inglés en muchos sitios fue el justo, cosa con la que tampoco contaba. Ir con poco tiempo (solo teníamos dos semanas largas) y un poco a lo loco (no habíamos preparado casi nada en términos de logística) no ayudó demasiado. Ver como trataban a niños y mujeres, y ver cómo gestionaban sus residuos fue para mi un suplicio.

          Creo que ahora afrontaría la India de otra manera, incluso podría llegar a quererla más fácilmente, por lo menos en algunas cosas. Yo no tuve un choque cultural, tuve un shock cultural brutal. Ahora me doy cuenta de todo lo que he aprendido y, sobre todo, me río un montón recordando aquella experiencia. ¡Madre mia!

  5. Hola, te entiendo perfectamente.
    Tantos avatares que tuvimos que pasar en Nueva Delhi y Vanarasi, que se me quitaron las ganas de volver, fuimos para el Holy, y acabé de los lugareños hasta el moño, no me han metido mano más veces en mi vida, terminé hasta el gorro de los rickshaw de discutir hasta la saciedad con ellos, el ruido, la polución, no es que esté acostrumbrada a otras cosas, pero la verdad llegue en shock y marché para mi tierra en shock pero todavía más fuerte, domí con los lugreños en los trenes que son super curioros.
    Llegué e España y hasta mucho tiempo más tarde no reaccioné de todo lo que ví y podía haber visto, pero reconozco que India no es para todo el mundo, por lo menos para mi no, y es un lugar digno de ir al menos una vez
    Saludo2.

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