De cómo un zapatero de Cracovia acabó con el temible dragón de Wawel

Cuenta la leyenda que el fundador de la bella ciudad de Cracovia fue el bueno del rey Krak. Todos eran felices y comían perdices durante su reinado hasta que un mal día un perverso dragón decidió instalarse en la gruta de Wawel, justo debajo del castillo, y sembrar el pánico en la ciudad.

El monarca desesperado prometió la mano de su hija Wanda a aquel que consiguiera sacar a la bestia de los cimientos de su casa. Nada, no hubo manera. Sin piedad alguna el monstruo fue acabando con todos u cada uno de los caballeros que espada en mano intentaron expulsarlo de su nueva huarida. Por lo visto el dragón se había puesto cómodo y no estaba dispuesto a largarse por las buenas. Y así fueron pasando los días hasta que un zapatero de nombre Skuba se ofreció voluntario para la misión.El artesano ideó un ingenioso plan: con pellejos de oveja cosió un ficticio animal, lo rellenó de azufre, y lo abandonó ante la boca de la cueva. Llegada la noche la temible fiera salió de entre las sombras, devoró la lograda presa de trapo, y el estómago comenzó a arderle tan violentamente que ni toda el agua del Vístula pudo apagarle la indigestión.

Según recoge Anna Majorczyk en Leyendas de Cracovia, de tanto beber la bestia reventó y el zapatero, ni corto ni perezoso, recogió sus girones para hacerle a su princesa unos singulares zapatos verdes con los que la noble dama gobernó a su lado con gracia y estilo. Y así todos volvieron a ser felices y a comer perdices y el dragón desapareció sin dejar rastro, o casi, pues cualquiera que recorra hoy el bonito paseo entre el castillo y el Vístula podrá contemplar una estatua dragón que recuerda la gran hazaña del humilde zapatero.

VISITA AL CASTILLO Y LA CATEDRAL

Si visitas Cracovia serás bienvenido en el Castillo de Wawel, una construcción de estilo renacentista que habitaron los reyes de Polonia hasta que la capital y con ella la corte fue trasladada a Varsovia (1596). Está situado a tiro de piedra del Rynek Glowny o Plaza del Mercado, y en él podrás visitar las estancias reales de sus majestades, el Salón del Senado y el Salón del Estado. Todos los lunes entre abril y octubre el acceso es grautito de 9:30 a 13:00 horas.

En el mismo recinto del castillo se encuentra la Catedral Basílica de San Estanislao y San Wenceslao, un templo gótico construido entre 1320 y 1364 donde los monarcas de Polonia han sido coronados durante siglos. En ella quedaron enterrados los integrantes de la dinastía Jagellón, encargados de regir el país entre 1386 y 1548, y otros nobles. El templo, al que se accede previo pago de otra entrada, presume de tener la campana más grande de Polonia así como 18 capillas renacentistas añadidas con posterioridad, entre ellas la de Segismundo I considerada la más exquisita en su estilo de toda la nación.

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