Cosas que pasan cuando vuelas con un gato

El gato Lennon viajando en avión a Noruega

Si hace años me hubiesen dicho que iba a cruzar Europa en coche con un gato, no me lo hubiese creído; si me hubiesen dicho que meses después haría lo propio en avión, le hubiera dado aún menos crédito a esa afirmación. Pero mira por donde, durante 2016 he hecho las dos cosas. ¿Cómo te quedas? Yo satisfecha. Contenta de ver que muchas veces el que quiere puede, hasta si la cosa va de viajar con un gato por aire, tierra y mar.

Volar en avión ha sido la última aventura de Lennon (el gato en cuestión, mi gato, ese que cosecha a cascoporro ‘me gustas’ en Facebook e Instagram) y, la verdad, es que la ha afrontado como un bendito. Si te soy sincera, mucho mejor de lo que yo esperaba. Lennon no solo se ha portado bien, a penas se le ha oído durante su primer viaje en avión (un BergenBilbao con escala en Ámsterdam, esto es, dos vuelos el mismo día con una separación aproximada de hora y media). En cabina creo que le escuché tres maullidos: dos al despegar en el primer vuelo y uno justo al aterrizar en el País Vasco. Nada más.

Para él gato era la primera vez volando, para mi la primera vez volando con un gato. De esta experiencia he aprendido y concluido lo siguiente:

El gato no tiene que pasar por el escáner del control de seguridad pero su bolsa sí, así que si viajas con un gato tendrás que sacar al gato en el aeropuerto. Yo no pensé mucho en este punto (más bien no pensé nada en este punto) y de repente me vi cruzando un arco detector de metales con un gato en brazos rezando para que el gato no se volviera loco y echara a correr al duty free. Cuando volvamos a volar le pondré a Lennon un arnés y una correa para tener doble seguridad: la de mis brazos y la de la correa. Los animales son impredecibles. Si se llega a escapar por el aeropuerto, ¿cómo lo cojo?

Con un gato por equipaje de mano el mundo es más amable contigo: los otros pasajeros, la tripulación, los camareros, etc. Al principio pensé que la gente se había vuelto loca porque oía muchos “ohhhh” y “uyyyy”, pero en seguida me di cuenta de que llevaba un gato encima y los ruidos no me los hacían a mi, se los hacen al gato. Muchas personas me sonrieron a mi, a la mochila de Lennon o a los dos. Algunas intentaron ver al gato (cosa difícil porque Lennon es tan negro como el forro de la mochila, en su bolsa se vuelve casi invisible). Otras me preguntaron cosas y me hablaron de sus mascotas. Hay más gente con gatos en el mundo de la que parece. Y los guardias del aeropuerto no me hicieron quitar las botas en el control de seguridad, estaban demasiado ocupados diciéndole monerías al gato. Eso o quizá tuve surte. Sea como fuere, ¡gracias guardias!

– El gato puede viajar contigo en cabina si lo llevas en una mochila flexible que no sobrepase ciertas dimensiones (¡ojo con esto! Cada aerolínea tiene sus normas respecto al viaje animal. Consúltalas antes de comprar ningún billete). Durante el viaje el gato puede ir sobre tus piernas (sin sacarlo de la mochila) y, depende como sea el habitáculo en cuestión, el animal puede verte y tu acariciarle por alguna de sus cremalleras, lo cual lo tranquiliza bastante creo yo.

Si tu gato tiene que ir en la bodega, hay sitios especiales para ellos en las bodegas. No ponen al animalito a muchos grados bajo cero sin más. El gato va en la bodega si es un gato enorme, tamaño pantera (más de 8 kilos con el trasportín incluido, aunque de nuevo esto depende de la compañía aérea con la que vueles). Este “sitio especial en la bodega” no lo he podido ver con mis propios ojos, pero una chica muy simpática de KLM que se llama Carolina me ha prometido que existe.

Para viajes en avión con gatos una mochila es más cómoda que un trasportín rígido, tanto para el que la lleva como para el gato (la segunda parte la deduzco de lo poco que se ha quejado Lennon yendo en la mochila). Después de darle muchas vueltas, yo decidí comprarme un U-pet, una mochila con muy buenos acabados y  ‘tapas’ intercambiables: una tipo reja (parece que llevas al gato dentro de un altavoz) y otra tipo burbuja (parece que llevas al gato dentro de una nave espacial). Me costó un pastizal pero mi espalda lo ha agradecido y mi gato también (creo). Y sí, con la burbuja el gato está muy gracioso. Lo puedes ver aquí durante su primer viaje en tren. Está  mal que yo lo diga pero, ¡qué mono es!

El gato no grita, no da patadas, no llora (por lo menos el mío), es bastante menos molesto que muchos niños que he tenido que sufrir en vuelo. No es mi intención meterme con los niños que vuelan. Seguro que habrá niños que se portan muy bien en los aviones. A mi nunca me tocan, pero seguro que los hay. El gato puede llegar a llorar, pero por lo menos nunca dará patadas que molesten a otros pasajeros.

Durante las escalas es casi imposible hacer que el gato salga de su mochila y/o transportín (que está muy bien que el gato no quiera salir, ya que en tú no estás autorizado a sacarlo). No sé si porque está aterrado o por vagancia, o por las dos. El gato tiene claro cuál es su zona de confort en ese momento y no la abandonará hasta que llegue a un lugar que considere seguro. Supongo que depende del gato, pero en el caso de Lennon un baño de aeropuerto no es lugar seguro.

Viajar con un gato en avión es más fácil de lo que piensas y, digan lo que digan, si se puede. Ahora, tampoco es la situación ideal. Viajar con un gato en avión requiere una logística específica (una buena bolsa como mínimo), te cuesta más dinero (puede que tengas que comprar un billete para el gato o una estancia en una especie de guardería para animales si tienes escalas largas) y, sobre todo, al gato le apetece más bien poco (si hay algo que los gatos odian es que los saquen de su casa). Por el bien del gato hazle volar lo menos posible, pero si tienes que hacerlo que sepas que se puede, que no es el fin del mundo y que tanto tú como tu gato sobreviviréis. ¡Una aventura más!

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14 comentarios en “Cosas que pasan cuando vuelas con un gato

  1. Gracias por los consejos Cristina. Tengo una gata, Cleo, desde no hace mucho, y a veces le doy vuelta a qué hacer con ella cuando viaje, más aún cuando pienso en unas vacaciones un poco más largas en la que nos vayamos toda la familia. Ahora ya sé que no es tan complicado como parece el llevarla, aunque supongo que habrá también que mirar las condiciones que pide cada país para entrar con un animal, claro.

    Un saludo.

    1. Hola Javier,

      Me alegra mucho que te haya gustado el artículo 🙂 A la hora de viajar a otros países sí, hay que ver qué condiciones pone cada país. Generalmente con que el animal tenga el chip, el pasaporte (te lo dan al poner el chip, a mi por lo menos) y las vacunas en regla (la más importante es la rabia) no hay problema dentro de Europa. Las islas de entrada son un poco más complicadas y ya fuera, de momento son palabras mayores para mi. Si vas a viajar a otro país con Cleo lo mejor para no hacerlo mal es llamar a la embajada de turno y comprobar qué necesitas (también es lo más práctico, así no te pierdes por los foros de Internet sin llegar a nada concluyente).

      A parte de poder moverte con el gatín en avión, tren, etc. Yo he descubierto que muchos buscadores de alojamiento tiene una opción de mascotas o animales de compañía. Eso también me ha facilitado mucho el encontrar donde dormir. Con un gato es un poco engorroso porque tienes que llevar bandeja de piedras, comederos, etc. Pero se puede 😉

  2. Hola Cirstina!

    Me ha gustado muchísimo el post y me alegro que puedas viajar con Lennon.

    Hace poco que en casa vive un nuevo amigo llamado India, un tuxedo pequeñito y juguetón y estamos planificando llevarlo a algún viaje, pero claro como vivimos en Reino Unido las leyes son más estrictas y muy pocas aerolíneas te dejan viajar con él.

    Aunque en realidad lo que quería preguntarte es otra cosa: cómo haces con la comida, la bebida y sus necesidades cuando está encerrado en la mochila?

    Un abrazo
    Arol

    1. Hola Cristina! A mi también me interesa saber esto. Estoy pronta a viajar con mis 2 gatas por primera vez, y me gustaría saber cómo lo hiciste con la comida, agua y sus necesidades. Gracias!

      1. Durante los viajes los gatos no comen, no beben y no van a las piedras. Primero porque no se puede (en los aeropuertos no puedes sacar al animal del transportín bajo ningún concepto), segundo porque tus gatos estarán tan asustados, inquietos, desconfiados que no querrán comer, beber o ir a las piedras. Por eso, lo mejor que puedes hacer, es coger el vuelo más corto que encuentres. Esa es la mejor solución para tus mascotas. ¡Suerte!

  3. Hola! Dentro de una semana mi gatito Nielsen y yo viajamos con KLM de Aalborg (Dinamarca) a Bilbao, haciendo escala en Ámsterdam tambien! Es su primer vuelo y estamos muy nerviosos! Yo por ver como se portará y él porque creo que se huele algo.. jajaja
    Tengo un transportin blando que traje en Navidad y lo tengo por casa para que lo use tipo refugio y lo asocie como “seguro”.
    Y a ver que tal.. tengo miedo a la hora de pasar el control porque conociéndole.. raro será que no me arañe entera y eche a correr xD veremos..
    Por cierto, sabes si es posible que nos dejen subir los primeros para que no se me estrese en la cola o en el pasillo viendo a tanta gente?
    Cabe decir que también voy de maletas hasta arriba, deseadme suerte! xD

    1. Hola Inés,

      Lo primero no te preocupes mucho, lo que tenga que ser será. Yo también tenía miedo al principio, pero a base de práctica he aprendido que el gato va tan asustado (todo nuevo, muchos ruidos, etc.) que no quiere salir del transportín ni a palos y, cuando le coges en brazos (tú o un policía) para que la mochila pase por la máquina de rayos se porta muy bien (de lo asustado que está no intenta ni escapar). Una cosa que puedes intentar si crees que tu gato se puede querer escapar de verdad es cuando te toque pasar el arco (ahí tendrás que sacarlo del transportín), es llevar una correa para tenerlo atado. Pero depende el policía que te toque puede que te obligue a quitarle la correa… Mi experiencia personal me dice que los controles son peores en España que en Noruega (en mi caso). Y en el aeropuerto de Amsterdam tienes muchos rincones tranquilos para que el gato no se estrene. Sobrevivirá, no te preocupes 😉

      Respecto a pasar primera, puedes contratar el embarque prioritario o ponerte a la cola la primera para subir a primera. O echarle un poco de cara y subir cuando suben las familias con niños… Pero así que te dejen pasar por la cara bonita de tu gato pues no creo.

      ¡Mucha suerte con el viaje! Espero que vaya muy bien 😉

      1. Wow gracias por contestar! Y tan rapido viendo que el post es de hace año y medio jajaja mi idea es llevarle con el arnés puesto, pero no se si sere capaz de sacarle del transportin en el control jaja. En cuanto a la cola, intentaré echarle un poco de morro a ver si cuela 😉

  4. ¡Me encantó toda la info!.

    Yo estoy próxima a mudarme a Europa, con mi familia y obviamente mis dos gatas. Ya sabemos que documentos llevar para ellas.
    Pero en nuestro caso, tenemos un vuelo de 16 hs, con escala larga en Estambul (tenemos hotel por una noche que aceptan mascotas). La verdad es q no hay un viaje más corto. Dirías, entonces, que las pobrecitas se aguantarían hacer sus necesidades en el viaje? :-(.
    Yo estaba pensando poner un fondo con toallitas que absorban por si hacen necesidades. Espero que no sea tan estresante para ellas, pero son nuestra familia y se tiene que mudar con nosotros.

    Muchas gracias!

  5. Hola!
    Dentro de 2 meses, me mudo a Francia, y me voy a llevar a mi gata. Es un tema que me pone bastante nerviosa.
    tengo una gata de 7 años, es muy cariñosa, muy dependiente mía, pero el tema del transportin lo lleva fatal. Llevarla al veterinario es una odisea, muy difícil que entre en el transportin y una vez dentro no para de llorar. El tema del arnés, mas de lo mismo… llevo meses practicando, y no hay manera: cuando le pongo el arnés se vuelve “paralitica”, no camina, por suerte el collar lo tolera.

    tengo un vuelo directo, que dura 2 horas.. así que entre vuelo y desplazamientos, la gata pasaría entre 4-5 en el transportin. y la verdad, no se como lo llevará.

    El veterinario me recomendó darle una pastilla antes de volar para que vaya mas tranquila.
    Pero esta solución tampoco me convence. sinceramente, no se que es peor :si el estrés de la gata dentro del transportin y el avion o los “riesgos” que conlleva darle un tranquilizante.

    que opinion tienes sobre darle algún tipo de tranquilizante?

    1. Hola María,

      Yo te cuento mi experiencia, que no tiene por qué ser igual que la tuya. Mi gato odiaba el coche. Lo subía al coche y se ponía a llorar como un loco. Pues bien, un día tuvimos que irnos en coche desde España a Noruega. Lloró la primera media hora de viaje y después se cansó de llorar. Al día siguiente lloró 15 minutos y después se cansó de llorar. Y luego ya nunca más lloró ni estuvo especialmente nervioso ni creo que supiera horrores (dentro de que no le gusta viajar, obvio, como a ningún gato).

      Curiosamente, la primera vez que cogimos el avión dio un maullido al despegar y otro al aterrizar. Después de eso hemos cogio muchos vuelos y no dice ni Pamplona. Él va en su transportín, mira por su ventanilla y ya. Si mi gata fuera tu gata yo no la medicaría. La metería en un transportín que te permita llevarla en cabina contigo (yo siempre llevo al mío conmigo) y ya está. No puede estar maullando 5 horas. Sobrevivirá. Eso es lo que haría yo.

      ¡Mucha suerte!

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