¿Es posible recorrer la costa de Cantabria en un fin de semana?

Recorrer la costa cántabra de este a oeste en un fin de semana es posible. Coger el coche o la furgo (o alquilarlo si uno no tiene) y conducir los 137 kilómetros que separan Ontón de Unquera es un recorrido factible y, lo que es mejor, lleno de tesoros por descubrir, tesoros por otra parte muchas veces inaccesibles en transporte público. Si tu pones el vehículo yo te sugiero la ruta. ¿Trato?

Propongo comenzar en Ontón, después de ver amanecer en su ensenada. Si está despejado el madrugón merecerá la pena. Pero no puede ir uno por ahí con el estómago vacío. Haz parada en Castro Urdiales (a 9 kilómetros) para desayunar, por ejemplo en el Texas, antes de dar un paseo por el puerto, la Iglesia de Santa María de la Asunción y el Faro del Castillo de Santa Ana.

Para cuando termines la visita probablemente empiece a hacer calor así que al coche y para Oriñón (a 13 kilómetros) que es hora de darse un baño e ir a ver a su ballena. O si  eres más de calas salvajes sin socorrista prueba con la de San Julián, en Liendo (a 18 kilómetros). Un lugar este último ideal para perderte y no ser encontrado.

Independientemente de que almuerces en Oriñón o en Liendo, puedes ir a tomar el café de sobremesa o media tarde a Laredo (a 12 kilómetros de Oriñón, a 5 de Liendo). Desde el bar que hay debajo el Hotel El Risco (esa construcción blanca enorme y no muy bonita que se ve en lo alto desde cualquier punto de la villa) tienes las mejores panorámicas del pueblo: a la derecha la Atalaya y el nuevo Puerto Deportivo, en mitad la enorme playa Salvé, y a la izquierda el puntal y la ría de Colindres. La peña que cierra la bahía es el Buciero y, a sus pies, se encuentra la localidad de Santoña, famosa por sus anchoas.

Si no quieres hacer parada en Laredo prueba con Noja (a 23 kilómetros de Oriñón, a 26 de Liendo). En La Cabaña puedes encargar un mediano casi desde la playa. Elijas lo que elijas te encontrarás con dos bonitas villas marineras con largos paseos junto a la arena, o con largas orillas para caminar con los pies dentro del agua. Una delicia si el tiempo acompaña.

Cuando termines con Laredo o Noja te propongo un reto: encuentra los acantilados de Ajo, muy cerquita de la playa de Cuberris (a 29 km de Laredo, a 10 de Noja). En el peor de los casos acabarás en el pueblo, muy cerca del mar. Cuando baja la marea queda al descubierto una playa y, cuando la mar esta brava, una impresionante instantánea de fieras olas contra la roca. Si prefieres ir a tiro hecho y disfrutar de una playa de dimensiones desorbitadas prueba con Langre (a 41 km de Laredo, a 17 de Noja).

¿Y para dormir cuando toque? Se me ocurren dos opciones (aunque evidentemente hay un millón más): en Somo (a 7 kilómetros) si lo que buscas es paz y tranquilidad, o en Santander (a 31 kilómetros) si te apetece tomarte unas cañas en el Río de la Pila o unas copas en la casi siempre animada Plaza de Cañadío. Si necesitas alojamiento lo buscas tú, según lo que te guste y cuánto quieras pagar.

DE SANTANDER A UNQUERA

Comienza la mañana desayunando junto al mar, por ejemplo, en la terraza costera del Balneario de la Magdalena, y piensa si te apetece conocer la capital cántabra o seguir en ruta viendo pueblucos. Si apuestas por la segunda opción te sugiero tirar hasta la empedrada Santillana del Mar (a 30 kilómetros), famosa por su Colegiata, su zoo y su cercanía a la Neo Cueva de Altamira; o Comillas (a 53 kilómetros), un enclave costero que presume de Capricho, un colorido edificio de art nouveau que lleva la firma de Gaudí. El ángel exterminador del cementerio de Comillas, con vistas al mar, bien merece la pena esta excursión.Para comer puedes ir en busca de ricos pescados a la villa de San Vicente de la Barquera (a 37 kilómetros de Santillana del Mar, a 11 de Comillas) y, de ahí, anímate a adentrarte en las profundidades de la provincia visitando la Cueva del Soplao, una impresionante cavidad que te dejará con la boca abierta (si vas en época alta procura reservar). Después, para ayudarte a cerrar la boca, acércate hasta Unquera y merienda unas corbatas, un curioso dulce de hojaldre. Celebra con ellas que has conseguido recorrer la costa de Cantabria de este a oeste en un fin de semana. ¿Ves como era posible?

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