Balneario Széchenyi, un spa low cost para darse un capricho en Budapest

La llamada Capital Mundial de las Aguas Medicinales ostenta desde 1934 el título de Ciudad de Balnearios. Más de un centenar de fuentes naturales y pozos artificiales de los que brotan 70 millones de litros de agua termal al día hacen a Budapest justa merecedora de ambos honores. Así que sí, si visitas la capital de Hungría lo suyo es que al menos pruebes uno de sus spas cuyas entradas, por suerte, tienen aún precios bastantes asequibles.

Con tantos manantiales en una misma zona no es de extrañar que la oferta de centros termales sea casi infinita. Ahora, yo lo tuve claro desde el principio: quería ir al Széchenyi Thermal Bath (Állatkerti körút 9-11, parada de metro Földalatti). ¿Razones? Es uno de los más famosos de la ciudad, cuenta con piscinas al aire libre y bajo cubierta, su arquitectura me parecía imponente, hace fiestas por la noche y, no menos importante, me lo habían recomendado colegas españoles y húngaros. En ningún momento dudé ni me arrepentí de mi elección: este lugar era justo lo que buscaba.

Balneario Széchenyi, Budapest (Hungría)

El Széchenyi (palabra que fui incapaz de pronunciar adecuadamente durante mi estancia en la ciudad) fue el primer baño de Pest y, aún hoy, sigue siendo uno de los complejos termales más grandes de Europa. Cuenta con tres piscinas al aire libre, 15 interiores y 10 saunas y baños de vapor construidos entre 1913 y 1999. Su exterior es tan bello e impresionante como se ve en las imágenes, y sus aguas medicinales están recomendadas para el tratamiento de un sin fin de dolencias (si no entendí mal son ricas en calcio, magnesio y sodio, entre otras cosas. Su composición puedes verla detallada en sus paredes o, si lo prefieres, en la página web de la institución). Después de una tarde allí calculo rejuvencí lo menos cinco años.

A pesar de que los edificios neobarrocos que dan forma al balneario no escatiman en excesos, el espacio resulta curiosamente armónico. Los tonos amarillos y blancos de la arquitectura combinan a la perfección con el azul turquesa de las aguas (o más bien de los azulejos que se ven a través del líquido elemento) y la colocación de estatuas y otros elementos escultóricos en puntos estratégicos del complejo lo dotan de una suerte de equilibrio muy agradable. Si tienes suerte y durante tu visita luce el sol podrás ver un lugar que brilla con luz propia, literalmente.

Partida de ajedrez en el Balneario Széchenyi, Budapest (Hungría)

Con esta descripción supongo que no es difícil imaginar cómo es estar en sus tanques exteriores: una gozada. En la calle encontrarás tres piscinas: una central para la natación, y dos de relajación calentitas con pasillo contracorriente (¡bienvenido a la noria horizontal del spa!), chorros de masaje y duchas de cuello donde la gente charla, vaguea, se divierte y no pocas veces echa partidas de ajedrez. Una delicia en verano pero también en invierno. Casi todo el mundo coincide en que es un placer estar a remojo a más de 30 grados centígrados mientras fuera el mercurio marca temperaturas bajo cero. Cuando lo pruebe te lo cuento.

Si una vez aquí estás pensando qué pasada espera a visitar el interior del enorme edificio amarillo. ¡El cielo de las piscinas te aguarda! Las hay grandes y pequeñas, más y menos calientes, algunas casi a 40 grados, cubiertas con una cúpula llena de ósculos, de forma cuadrada, rectangular, semicircular, redonda… Incluso hay un tanque frío, a unos 18 grados, sólo apto para valientes (yo fui muy valiente, ¡dos veces!). Es en esta parte donde se encuentran las saunas y los baños turcos y ojo, su horario de apertura es más reducido que el del complejo exterior.

Balneario Széchenyi, Budapest (Hungría)

UN LUJO ASEQUIBLE

Para pasar un día en el Széchenyi no tendrás que vender un riñón ni quedarte sin comer. El precio de la entrada para toda la jornada son más que asequibles. Por 4.600 florines (unos 15 euros) tendrás acceso a las tres piscinas al aire libre, las 15 interiores y las 12 saunas/baños de vapor de lunes a viernes. Por 4.800 (unos 16 euros) si vas en fin de semana. No obstante hay otras tarifas más reducidas para, por ejemplo, ir sólo medio día. Masajes y tratamientos de salud y belleza requiren pago extra. Puedes consultarlas todas las tarifas en http://www.szechenyibath.hu/prices.

¿Cuánto tiempo necesitas para ver todo el complejo? Mmm… Depende. Con el ticket de día puedes estar eso, todo el día, de seis de la mañana a diez de la noche si te apetece. Puedes ir pronto, llevarte un bocata para el mediodía (no está prohibido meter comida ni bebida aunque, por supuesto, ¡ni se te ocurra tomártela dentro de las piscinas!) y seguir tus chapuzones a la tarde. Para mi gusto cuatro horitas es suficiente para probar todas las piscinas. No es necesario echar allí todo el santo día, pero eso para gustos. Si acabas arrugado como una pasa a mi no te me quejes.

Balneario Széchenyi, Budapest (Hungría)

Si te va la marcha una opción interesante es asistir a una Szecska, esto es, a una fiesta nocturna en el spa. Sin duda estar de copas en un balneario tiene que ser una experiencia interesante, cuanto menos darte otra perspectiva de cómo disfrutar de un centro de este tipo. Por fechas yo no tuve la oportunidad de estar en una (para saber cuándo es la siguiente visita en http://www.szecska.hu/english/) pero si que tengo amigos que asistieron en su momento. Su opinión se resume en “no está mal aunque nos pareció un poco demasiado”. Si te animas ya me contarás, lo mismo me perdí algo que la próxima vez que pase por Budapest no tengo que dejar de probar.

A TENER EN CUENTA

Tengo que decir que no me parece el Széchenyi un sitio para relajarse, entendiendo por relajarse olvidarse del mundo por completo. Se trata de un balneario muy turístico que casi siempre está hasta la bandera de guiris que emocionados van descubriendo las estancias. Esto no quiere decir que no vayas a salir de allí como nuevo, simplemente es una advertencia: si vas buscando silencio este no es tu lugar. Pero si lo que quieres es pasarlo bien con tu familia, pareja o colegas o hacer nuevos amigos felicidades, ¡estás en el sitio perfecto!

Balneario Széchenyi, Budapest (Hungría)

Tampoco diré que este es el mejor spa de Budapest, no he probado el resto. A mi me encantó, repetiría sin dudarlo y se lo recomiendo a todo el mundo pero, como decía al principio, la oferta de templos del agua de la capital húngara es inmensa. Si ya lo conoces o te apetece ir a uno al que no vaya todo el mundo puedes probar con el Gellért, teóricamente el más caro y lujoso de la urbe (quizá hayas visto su piscina en un viejo anuncio de una conocida marca de yogures); el Dagály, que cuenta con al menos 10 piscinas; el Rudas, de origen turco y no todos los días mixto; el San Lukács, que supuestamente concentra las aguas más eficaces de la ciudad; o Los Misericordiosos, que cuentan con cinco piscinas y algún que otro jacuzzi. Como siempre, investiga y escoge el que más te guste. Al fin y al cabo eres tú el que se va a pasar el día a remojo ahí.

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#POSTAMIGO

Balnearios en Budapest, baños termales, por Héctor

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7 comentarios en “Balneario Széchenyi, un spa low cost para darse un capricho en Budapest

  1. Efectivamente no puedes irte de Budapest sin haber probado este balneario. Lo curioso es que si regresas al centro de la ciudad caminando descubres uno de los paseos arquitectónicos más entretenidos del continente. Recomiendo no excederse con el agua termal para evitar bajadas de tensión.

  2. Pingback: Día 7: El monte Gellert, el mercado central y un final feliz. - Callejeando por el mundo
  3. Voy a Budapest a primeros de diciembre, a la fresca, y esto no me lo pierdo!! Pero tengo un par de dudas sobre el balneario, a ver si puedes echarme una mano 🙂
    ¿Te dan toallas o tienes que llevar las tuyas? ¿Esa foto del cartel quiere decir que tenemos que ir con un precioso gorro de baño?

    ¡Muchas gracias y sigue contándonos el mundo!

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