¿Es verdad que hay un astronauta sobre la tumba de Pakal?

Desde que a mediados del siglo XX se descubriera la tumba de Pakal muchos han visto o han querido ver un astronauta grabado en su lápida. Pero, ¿es verdad que hay un cosmonauta flotando sobre la losa funeraria del rey más importante de la antigua ciudad maya de Lakamha?

Templo de las Inscripciones de Palenque visto desde el Palacio (Chiapas - México)

Para responder esta pregunta lo ideal sería hacer una visita a la lápida en cuestión que se encuentra en las profundidades del Templo de las Inscripciones del yacimiento arqueológico de Palenque, ubicado en mitad de la densa selva del sureste de Chiapas (México). Desgraciadamente, en estos momentos la entrada a esta pirámide es casi misión imposible pues el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INHA) mexicano lo tiene cerrado a los turistas por motivos de conservación.

Pero este antiguo edificio maya no estuvo siempre vetado al público, de ahí que puedan encontrarse en la red muchas imágenes de su interior. También del enorme sarcófago de Pakal, esculpido en un monolito de caliza de siete toneladas de peso, 3,8 metros de largo y 2,2 metros de ancho, en cuyo relieve superior se encuentra la figura de la polémica.

“[La lápida] muestra una serie de dibujos muy extraños. [En ella se ve] a un tipo como medio tumbado en posición fetal sobre una serie de glifos muy llamativos, da la sensación que forma parte de un maquinario”, explicó Javier Sierra, uno de los últimos visitantes de la tumba –consiguió un permiso de entrada del INHA para hacer un reportaje emitido por el programa Milenio 3 (su pieza se escuchó en la madrugada del 16 de noviembre de 2013 en el citado programa de Cadena SER).

Este “tipo como medio tumbado” es el dichoso astronauta de Palenque, apodo que le dio el suizo Erich von Däniken, autor de Recuerdos del Futuro (1968). “El personaje está encorvado de la misma manera que están los astronautas de las misiones Apolo, de las Gemini o de las Mercury, es absolutamente la misma posición. Comprendo estando delante de la losa por qué en los años 60 todo el mundo que descendió veía [en este relieve] una cápsula de la NASA”, detalló el reportero.

Vista frontal de la entrada al Templo de las Inscripciones del Palenque (Chiapas - México)

Quizá in situ el hombrecillo en cuestión parezca un cosmonauta, pero de las imágenes de este relieve que ofrecen los libros e Internet lo único que yo puedo concluir es que el señor de la lápida se parece a un astronauta lo que un huevo a una castaña.

Lo que yo observo en el grabado es un hombre lujosamente ataviado tumbado boca arriba sobre una suerte de altar, en cuyo estómago han colocado una cruz también muy decorada y a cuyo alrededor flotan una infinidad de detalles, motivos y símbolos mayas que casi no comprendo. Si tuviera que echarle imaginación, en esta escena vería más un rey maya metido en una cazuela que un piloto dirigiendo una nave espacial.

INTERPRETACIÓN CLÁSICA DEL RELIEVE

La tumba de Pakal el Grande o K’inich Janaab Pakal fue descubierta en 1952 por un equipo de arqueólogos liderado por el mexicano Alberto Ruz Lhuiller. Él fue el primero en cruzar la puerta triangular que durante más de mil años selló la cripta en la que aún hoy descansan los restos de Pakal (también hay mucha controversia al respecto de la identidad de los restos óseos hallados en esta tumba. Sean de quien sean, son los que se encontró Ruz Lhuiller cuando entró en el enterramiento y que, tras exhumar para su estudio, devolvió al sarcófago original).

Estos expertos vieron en los grabados funerarios una completa representación de la cosmogonía maya articulada entorno a la figura del rey ahí enterrado. Según esta lógica interpretación, el astronauta de Palenque sería en realidad Pakal el Grande y todo el conjunto de elementos representados a su alrededor (dioses, símbolos, bandas, etc.) tendrían una explicación bastante coherente.

Vista lateral del Templo de las Inscripciones del yacimiento arqueológico maya de Palenque. Tomada desde el Palacio (Chiapas - México)

En esta misma línea de pensamiento se mueven los responsables del yacimiento arqueológico, quienes entienden que  los grabados de la lápida del Templo de las Inscripciones recogen creencias culturales prehispánicas sobre la vida y la muerte. “La escena de la lápida representa a K’inich Janaab Pakal emergiendo de la tierra en un acto de renacimiento. Pacal toma el lugar del Dios del Maíz que, como personificación de la planta de maíz, surge de la tierra, crece, envejece, muere y va al inframundo de donde renace cíclicamente”, explica un letrero a los pies del edificio funerario maya. Según el cartel, la pirámide simboliza una montaña y la tumba una cueva. En el mundo maya las cuevas eran consideradas pasos al inframundo y lugares sagrados frecuentemente habitados por deidades y ancestros.

Independientemente de la profesión de este hombrecillo, de momento todos nos vamos a quedar con las ganas de verle en directo. Lo que no quita para que merezca la pena darse un paseo por la zona arqueológica de Palenque, uno de los pocos yacimientos mayas cuya conservación es exquisita y que, gracias a su relativamente complicado acceso, aún no está lleno de turistas.

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3 comentarios en “¿Es verdad que hay un astronauta sobre la tumba de Pakal?

  1. Yo tuve la fortuna de entrar y conocer la tumba por allá de 1997. Es algo muy diferente y enigmático. En el museo nacional de antropología en la Ciudad de México se encuentra una réplica y la vestimenta original con la que se encontró a Pakal.

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