Arrocampo, un parque ornitológico en el circuito de refrigeración de una nuclear

De un pantano creado para la refrigeración de una nuclear muchos podrían esperar peces de tres ojos y aves con tentáculos. Sin embargo, no es esto lo que a simple vista se observa en el Embalse de Almaraz-Arrocampo, un gran estanque ideado para aliviar las altas temperaturas que alcanza la Central Nuclear de Almaraz. En él garzas imperiales, calamones, urracas, pollas de agua y avetorrillos, entre otras especies, parecen anidar con total tranquilidad, ajenos a la actividad de la fábrica energética, de los elogios de quienes la defienden y de las críticas de aquellos que abogan por su cierre.

Mirador del Embalse de Arrocampo. Cáceres (Extremadura, España)

El Embalse de Almaraz-Arrocampo, situado en la provincia de Cáceres a tiro de piedra de la reserva de la bioesfera y Parque Nacional de Monfragüe, es prácticamente un compartimiento estanco en el que el líquido elemento permanece en constante circulación gracias a un muro construido en su interior (no es divisorio, no hace dos minipantanos independientes). El agua entra a la central nuclear, la refrigera y vuelve al pantano.  “Tras enfriar las turbinas el agua sale con mucha más temperatura. De una parte del muro a otra esta puede llegar a variar cinco o seis grados”, explica Raúl Virosta, propietario de Monfragüe Vivo, una empresa que organiza visitas guiadas por el Parque Ornitológico de Arrocampo.

En su opinión, “este aumento de temperatura favorece la aparición de especies vegetales que viven en el agua y sirven de alimento a muchas aves acuáticas” lo que sumado a la poca o nula variabilidad del caudal (derivado de que su objetivo es refrigerar una fábrica y no producir energía hidroeléctrica –como ocurre en otros pantanos del Parque Nacional de Monfragüe–) ha provocado que en este embalse se desarrolle un riquísimo ecosistema.

“La estabilidad del cauce más la temperatura aumentada genera un microclima y unas condiciones para la aparición de vegetación acuática que son fundamentales a la hora de entender por qué en esta zona se resguardan un montón de aves: las aves van a tener alimento y dentro de las eneas van a encontrar protección. El mismo caudal hace que toda esta maraña de junqueras y eneas se mantengan estable. Aquí hay mucha más vegetación de rivera que en el resto de embalses de la zona”, destaca Virosta.

Garza imperial en el Embalse de Arrocampo. Cáceres (Extremadura, España)

El biólogo Pablo Ramos, miembro de Ecologistas Extremadura, coincide en parte con el experto en ornitología de Monfragüe Vivo. El desarrollo de un hábitat como este se ha visto beneficiado por la regulación de los niveles de sus aguas que, al no subir ni bajar, permiten a las aves anidar sin miedo a que sus hogares sean destruidos inesperadamente. Sin embargo, él ve con la mayor de las preocupaciones el tema del calentamiento del líquido. “Es antinatural”, afirma con acierto pues sin nuclear no habría estas temperaturas.

Al aumentar la temperatura del agua disminuye su oxigeno en disolución” y con ello “se incrementa la mortalidad masiva de peces porque se quedan sin oxígeno”, señala Ramos. Para el biólogo “el aumento de la temperatura es la antesala de la eutrofización”. Al calificar un hábitat de eutrofizado se quiere indicar que se trata de un ambiente caracterizado por una abundancia anormalmente alta de nutrientes.

Según Ramos, en el Embalse de Almaraz-Arrocampo la proliferación de algas ha hecho que haya tantas que las de arriba tapan la luz a las de debajo de forma que a las últimas ya no les llegan los rayos del sol lo que provoca que comiencen a descomponerse. Durante su descomposición los vegetales expulsan CO2 lo que, irremediablemente, contribuye a aumentar aún más la temperatura del agua y, con ello, a disminuir sus niveles de oxígeno.

Ironías de la vida. Las mismas algas que atraen a cientos de aves son las causantes en parte del descenso de los  niveles de oxígeno del agua que afecta directamente a los peces.  Ecologistas en Acción ha denunciado en repetidas ocasiones la aparición de miles de peces muertos en el Pantano de Arrocampo o en sus inmediaciones, un hecho que también ha sido recogido por El Periódico de Extremadura y otros medios de la zona.

¿UN EMBSALSE CERRADO?

Además del sobrecalentamiento artificial y de los animales caídos, las agrupaciones ecologistas protestan por el aumento de radiactividad en la zona. “El embalse no está completamente cerrado. El agua entra y sale del Tajo por un conducto que se puede ver desde la carretera. Se detectan incrementos de los niveles de radiactividad incluso a la altura de Portugal”, asegura Ramos.

Embalse de Arrocampo. Cáceres (Extremaudra, España)

No obstante, no todos los habitantes del norte de Extremadura ven con malos ojos la existencia de esta gran fábrica de energía con la que comparten territorio desde principios de los 80. “Tenemos el concepto de que las nucleares son agresivas y aquí no hay vertido de ningún tipo. Hay un sistema de seguridad que controla que no existan problemas. No ha habido nunca ningún accidente importante. Siempre se habla de la parada de motores pero no ha habido nunca un vertido que haya sido notable en el agua. Hay teorías para todo”, argumenta Virosta, argumento que en aboluto comparte Ramos.

Ecosistema privilegiado para unos, aberración antinatural para otros, lo cierto es que a día de hoy muchas especies escogen el Parque Ornitológico de Arrocampo para criar, y que si cambian sus condiciones (temperatura y regulación del agua) su flora y fauna se verá afectada. “Si baja la temperatura actual del agua” –cosa que ocurriría si se cierra la Central Nuclear de Alamraz– “podría influir en la modificación de ciertos microorganismos. Aún así, si consiguiéramos mantener la estabilidad se mantendría la vegetación rupestre, la de rivera, y ya con eso habría suficiente para que siguiera habiendo especies”, opina Virosta, un auténtico enamorado de los animales de la zona.

Urraca en el Embalse de Arrocampo. Cáceres (Extremadura, España)

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3 comentarios en “Arrocampo, un parque ornitológico en el circuito de refrigeración de una nuclear

  1. Es una paradoja, como tantas otras. Está claro que puede ser algo antinatural, que las aves han aprovechado, adaptándose al medio para sobrevivir. En otras muchas ocasiones nos cargamos la supervivencia de muchas especies, así que, a pesar de lo que opino de las centrales nucleares, este hecho me parece muy interesante.

  2. La naturaleza es muy adaptable. Las especies hacen lo que sea por sobrevivir. El peligro siempre existe. Tanto para los humanos como para las aves. Me gustaria ver estudios mas completos a ver si indican la alta mortalidad de las especies o el nivel mas bajo de fertilidad. De seguro que los huevos de las aves son mas frágiles. Por un lado la reserva atrae mas vida pero por otro lado la quita.